16 de septiembre 2014 - 00:18

Traducir a Máximo, tarea del scrum neocamporista

• Posacto, cúpula juvenil negó plan de re-ree.
• Rodeos sobre postulaciones.

Andrés Larroque, Mayra Mendoza y Juan Cabandié
Andrés Larroque, Mayra Mendoza y Juan Cabandié
A 48 horas de la sorpresiva irrupción de Máximo Kirchner, la cúpula de La Cámpora apareció ayer, en malón, para oficiar de interpretadores del hijo de la Presidente en medio de la efervescencia y las críticas que detonó su presentación en público, luego de años de rumores y misticismos.

Como un coro ensamblado, ayer hablaron los seis apóstoles de la comandancia neocamporista: Andrés "Cuervo" Larroque, Eduardo "Wado" de Pedro, José Ottavis, Juan Cabandié, Mariano Recalde y Mayra Mendoza. Son los que forman el scrum de la mesa nacional y los que flanquearon a Máximo durante el acto en Argentinos Juniors.

Se enfocaron, en particular, sobre un capítulo del salmo que el sábado enhebró el jefe top de la agrupación juvenil: el pedido, retórico, de permitir que su madre, Cristina de Kirchner, pueda disputar un tercer mandato en 2015. "Si Cristina es tan mala o no sirve, ¿por qué no compiten con Cristina, le ganan a Cristina y sanseacabó?", fue la frase de Máximo que activó interpretaciones lineales sobre una intentona re-reeleccionista.

La traducción, en la boca de la cúpula de La Cámpora, fue prácticamente calcada aunque estuvo matizada por detalles y giros más taquilleros. "Nosotros no estamos locos, sabemos que no se puede llamar a la re-reelección" dijo Mendoza, la única dama de la comandancia maximista y, esta vez, la más contundente en la traducción de lo que dijo Máximo. "El gánenle a Cristina en las urnas es sométanse a la voluntad popular, hagan política, no le tengan miedo a la voluntad popular, convoquen al pueblo", redondeó la diputada.

En la misma sintonía, Larroque exploró la variable futurista. "¿Qué legitimidad puede tener un próximo gobierno que no compite con quien concita la mayor adhesión de nuestro pueblo?", dijo el secretario general de la agrupación y sostuvo que "lo que se plantea es que la adhesión popular sigue estando con Cristina de Kirchner". El subtexto en torno a la "legitimidad" del que sucederá a la Presidente es inquietante porque es, ante todo, genérico: no sólo remite a figuras opositoras, sino a referentes propios, algunos declarados como hipercristinistas.

Recalde
desinfló la hipótesis de la re-ree, que alguna vez agitó Diana Conti y en 2013 se convirtió en un ítem de la campaña que sobre todo abrazó Sergio Massa. "No era su intención plantear la re-reelección", dijo el presidente de Aerolíneas Argentinas y jugó con un pliegue más político al plantear que "la única manera de ganarle al kirchnerismo es ganarle a Cristina". Ejercitó la traducción de un dato político: que para los ultra-K, ninguno de los candidatos en la cancha -Scioli, Randazzo, Urribarri o Taiana, por citar cuatro- es concebido como un posible heredero.

¿Candidateable?

El otro factor del raid de los neocamporistas fue la posible candidatura de Máximo en 2015, una hipótesis que tiene múltiples variantes, desde alcalde de Río Gallegos en el sur, hasta diputado por la provincia de Buenos Aires o, incluso, aspirante a suceder a su madre.

Ottavis, a quien se atribuye haber sido uno de los que más pidió que Máximo hable y que lo impulsa como candidato, en la pública prefirió la gambeta con toques épicos. Dijo que no fue "un bautismo ni una prueba de fuego", pero evitó una definición sobre postulaciones. "No sé si querrá algún cargo", dijo el diputado bonaerense y defendió a Máximo porque "demostró que es un hombre, argentino, trabajador y sensible".

Cabandié
, en cambio, interpretó que "de ninguna manera" el acto se convirtió en la presentación de un candidato futuro ya que "no fue ése el objetivo del acto y no hubo atrás de las palabras de Máximo ninguna especulación de esa índole".

Sobre una eventual candidatura de Máximo, Larroque dijo que "eso lo resolveremos en el marco de nuestra organización. No tengo idea cómo mide y no estamos en eso", dijo el secretario general de La Cámpora que, por otro lado, flexibilizó sus propios conceptos al deslizar que aun con la conducción "indiscutida" de Cristina de Kirchner, podría haber "otros compañeros" que "expresen las ideas", pero que "no es el momento" para expresar alguna preferencia.

Heredero

De Pedro, en tanto, se enfocó en interpretar el significado del acto y del discurso de la Presidente. "El sentido que el haya hablado tiene que ver con una señal, que el kirchnerismo continúa y es una fuerza política muy anclada en la sociedad y en la juventud", dijo el diputado nacional.

"Es una señal de continuidad", aseguró y se paró como defensor de Máximo. "La figura de él fue muy bastardeada, como que sólo jugaba a la Play", planteó usando una figura, muy extendida en el ámbito político, y que también exploró Mayra Mendoza.

De Pedro,
que en el esquema interno de La Cámpora aparece como el más aperturista -es apoderado del PJ- transitó esa vía al hablar de que el Frente para la Victoria es un "frente amplio y plural" a la vez que aseguró que, a su entender, el acto no fue el lanzamiento de nada en particular.

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