Trama “fatta in casa” por foto con papa

Edición Impresa

La comitiva de Mauricio Macri trabajó con sigilo para conseguir que el jefe de Gobierno, ayer, ascendiera en el status de visitantes en el Vaticano y lograra, no sólo la foto saludando al Papa sino que fuera el primer "civil" al que contactó tras su entronización.

Esas gestiones no cesaron desde que, el lunes casi al mediodía, el grupo que acompañó al jefe porteño pisara Roma. Desde Buenos Aires el sector de la curia le había hecho llegar a Macri sus deseos de que tuviera un lugar especial por ser el alcalde de la ciudad donde Jorge Bergoglio fue arzobispo, pero vía la embajada argentina sólo conseguía el estricto protocolo. Por eso dos de los acompañantes de Macri sintonizaron con uno de los más estrechos colaboradores de Bergoglio, monseñor Eduardo García, no sólo conocido y con buena relación con el mandatario sino también con Federico Suárez -integrante de la comitiva PRO-, un exseminarista que ocupó durante cuatro años, la Subsecretaría de Cultos, y que actualmente es subsecretario de Contenidos, siempre en el área que conduce Marcos Peña. Fulvio Pompeo el titular de Relaciones Exteriores participó también de la movida y así, Macri y Juliana Awada pudieron presenciar la ceremonia en el mismo lugar que Cristina de Kirchner, aunque más atrás.

Macri contó que monseñor García lo fue a buscar y que quedó mudo ante Bergoglio.

"Lo primero que me dijo fue gracias por venir", narró Macri ante las radios y aseguró que el Papa le preguntó si había ido con su hija Antonia. "Le dije que me va a tener que volver a invitar para que le traiga a Antonia".

Para Macri "la Argentina cambió, esto es lo más importante que pasó en la historia de la Argentina, nos levantó la vara, llama a unirnos para un futuro que es posible". Luego el jefe de Gobierno confió que se le atragantaron las palabras y ni siquiera atinó a preguntarle al papa Francisco cuándo visitará la Argentina.

La mañana había sido tensa para la comitiva PRO que también integró el vocero Iván Pavlosky, quien junto con Pompeo y Suárez ocuparon el lugar en la plaza San Pedro que estaba destinado al matrimonio Macri. Allí estuvieron con Federico Pinedo, Ricardo Gil Lavedra y otros argentinos que integraron el tour del Congreso. Pero el PRO se mantuvo siempre en un aparte del kirchnerismo y de la oposición. La mesa de mediodía la compartió el grupo, junto a Pinedo y el rabino Sergio Bergman, en Tratorria al Moro, un restorán a media cuadra de la Fontana de Trevi, donde se comen pastas "fatta in casa".

Dejá tu comentario