Tramo "camporista" de causa "cuadernos", a manos de juez Torres; Bonadio, a salvo

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SE SORTEÓ EL MAGISTRADO QUE DEBE INTERVENIR EN EL CAPÍTULO POR LOS "APORTES" DE CAMPAÑA DE 2013, VINCULADOS A LOS SOBORNOS - Si acepta, investigará a Máximo Kirchner y a otros dirigentes K por el dinero que supuestamente recolectaban en el Ministerio de P

El juez federal Sergio Torres -junto al fiscal Gerardo Pollicita- resultaron sorteados para investigar el capítulo del escándalo de los "cuadernos" del exchofer Oscar Centeno que derivó en imputaciones para dirigentes de La Cámpora, en relación con el financiamiento de la campaña electoral del kirchnerismo. Si acepta, el magistrado será el encargado de llevar adelante todo lo referido a supuestos aportes ilegales de los empresarios beneficiarios de obra pública. La decisión de Claudio Bonadio de desprenderse de ese tramo, luego de haber tomado las indagatorias de la plana mayor camporista, encabezados por Máximo Kirchner, dejó perplejos a los observadores judiciales: si había alguna posibilidad de trazar el destino de los supuestos fondos provenientes de sobornos era con la planilla aportada por el secretario de Juan Manuel Abal Medina, encargado de hacer el "spread" para los gastos en 2013. A cambio, Bonadio se garantizó que no haya amenaza de una recusación "con causa" que lo pueda alejar del expediente. Interrogante: ¿qué sucederá con el puñado de hombres de negocios que "confesaron" haber financiado la campaña K bajo extorsión? ¿También terminarán saliendo del radar del caso principal?

Si Torres rechazara hacerse cargo del capítulo "Cámpora" de los "cuadernos", será la Cámara Federal la que tercie. El argumento de Bonadio fue que esos presuntos delitos con fondos negros con aplicación electoral quedaban fuera de la asociación ilícita que él investigaba. Sin embargo, con ausencia de hallazgos de dinero físico, y con la mira puesta en el patrimonio del fallecido exsecretario presidencial Daniel Muñoz y su entorno, el pendrive secuestrado en la casa de Martín Larraburu cobraba singular importancia. Identificados con siglas, los destinatarios políticos del dinero recaudado por Planificación Federal que era centralizado por Abal Medina, daban idea (al menos en la hipótesis posible de la acusación) del objetivo que habría tenido la maniobra. Por las dudas, tanto el exjefe de Gabinete como el excamporista José Ottavis apelaron a una estrategia infalible para deslindar responsabilidad: culparon a un muerto, Juan Carlos "Chueco" Mazzón -histórico operador peronista- falleció hace poco más de 3 años. José López también lo apuntó en su declaración como arrepentido, como la última escala de los fondos que recolectaba vía empresarios. Curiosamente, Bonadio descubrió que los delitos atribuibles a los dirigentes kirchneristas de La Cámpora serían "infracciones electorales" luego de haberlos indagado en dos tandas y con el reloj corriendo para definir su situación procesal. Y mucho después de que López redondeara su confesión. Singularidad: Abal Medina (llamado a indagatoria el 9 de agosto, a comienzos de la investigación y con alto calibre en su admisión de los hechos) todavía no obtuvo una definición sobre una falta de mérito, procesamiento o sobreseimiento. Para entonces, Bonadio citó como imputados a Ottavis, Eduardo "Wado" de Pedro y Andrés Larroque. Los dos últimos negaron los cargos y recusaron al juez sin éxito. El mismo camino siguieron Máximo Kirchner y el exsecretario de Justicia, Julián Álvarez. Todos aparecían supuestamente aludidos por sus siglas en el Excel de Larraburu (junto a cifras de 2013) o en las menciones que López hizo sobre la estructura de funcionamiento de la organización juvenil del kirchnerismo.

Pero Álvarez tuvo un argumento de recusación distinto al de De Pedro. Sostuvo que su imputación en la causa tenía perfume a "revancha" porque en su rol como representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura había promovido denuncias en su contra con pedido de juicio político incluido. Y que había votado a favor de sanciones pecuniarias en su contra. A diferencia de De Pedro que también había planteado idéntico argumento, Bonadio querelló a Álvarez. El origen de la trifulca había comenzado en agosto de 2014, en plena ebullición de los embates del juez contra Cristina de Kirchner por la naciente Hotesur. El problema es que las denuncias cruzadas eran anteriores incluso a la conformación del expediente por Gas Natural Licuado (GNL), que vio la luz en octubre de ese año. Esa causa es la que el magistrado utilizó para habilitarse a sí mismo el avance en el caso de los cuadernos por conexidad, sin realizar un sorteo. Pero por sobre todas las cosas, es una causal válida de recusación del juez. Desprendiéndose del tramo que involucra a Álvarez, Bonadio se curó en salud sobre alguna incompatibilidad que obligara a la Cámara a tener que analizar ese motivo para apartarlo. Algo similar había ocurrido en la causa "escuchas ilegales" entre el juez Norberto Oyarbide y el exministro de justicia y exjuez Guillermo Montenegro, a quien involucró en la trama. Montenegro recordó que lo había denunciado una década atrás. Antes de perder la causa, Oyarbide prefirió sobreseerlo.

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