17 de noviembre 2017 - 00:00

Tras crisis de Potocar, Polícía porteña rinde primer examen

Tras el escándalo del comisario Potocar, el Gobierno de la Ciudad busca cambiar la cara de su fuerza de Seguridad. El ministro Ocampo analiza logros y deudas en este primer aniversario.

Martín Ocampo. El ministro de Seguridad y Justicia de la Ciudad de Buenos Aires rinde examen en el primer año de existencia de la Policía porteña.
Martín Ocampo. El ministro de Seguridad y Justicia de la Ciudad de Buenos Aires rinde examen en el primer año de existencia de la Policía porteña.
Con las dificultades propias de quien pretende instrumentar cambios estructurales, el Gobierno porteño "celebra" hoy el primer aniversario de la creación de una fuerza de seguridad que nació al calor del conflictivo y polémico traspaso del comisariato, históricamente en manos de la Policía Federal, a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires.

Luego del traspié que significó la detención del primer jefe de la fuerza, José Potocar, procesado como organizador de una asociación ilícita que extorsionaba a comerciantes y empresarios de Núñez y Saavedra a cambio de una seguridad privilegiada, y tras soportar sucesivos episodios de inseguridad que fueron atribuidos a "zonas liberadas" por los federales disconformes con la medida, la gestión civil, encabezada por Marcelo Dalessandro, puso proa hacia una serie de transformaciones que especialistas consultados por Ámbito Financiero consideraron "muy importantes".

Sin lugar a dudas, uno de los grandes desafíos afrontados durante este proceso fue el de dar cumplimiento al tan cuestionado e incumplido "protocolo antipiquetes" instrumentado a nivel nacional desde la cartera que conduce Patricia Bullrich. En diálogo con la prensa, el ministro de Seguridad Martín Ocampo aseguró que "los piquetes no debieran ser vistos como un problema de seguridad, debiéramos aceptar que la gente que se quiere manifestar lo haga en forma ordenada, de manera de generar el menor impacto hacia los terceros; lamentablemente venimos de años de no tener políticas sobre eso, pero eso es a lo que propendemos: a formar una Policía no en cuerpos de contención sino en cuerpos de protección al vecino".

Otra de los grandes desafíos de la gestión fue posicionar a la Policía de cara a la sociedad y no como una fuerza a la que el ciudadano le tema. Al respecto, Ocampo recordó que "antes el comisario definía dónde tenía que estar el policía en la calle, quizás se prestaban esas situaciones a hechos de corrupción, le cobraban a comerciantes por tener una seguridad privada, en cambio ahora somos nosotros los que decidimos dónde van esos policías de acuerdo al mapa de la Ciudad y se los controla por sistema de geo-posicionamiento a través de un teléfono celular que les da el Ministerio".

Por último, Ocampo se refirió al tema presupuestario y a los controles a los que debieron someter a los policías para evitar manejos irregulares de los fondos públicos. "Nosotros les entregamos todos los materiales que necesitan, por ejemplo las resmas de hojas y el tóner para las impresoras, entonces ahora yo también controlo, me fijo qué pasa en la Comisaría 5a que gastó cien pesos y en la 30a, que gastó veinte veces más, hay más control, hay menos posibilidades de hacer maniobras corruptas", sostuvo el ministro.

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