26 de diciembre 2014 - 00:00

Tras el escándalo, el rey de España pidió “cortar con la corrupción de raíz”

La alocución del rey recibió críticas positivas por parte de los dos principales partidos, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero (PSOE), aunque desde la Izquierda Unida lo calificaron de “frustrante”.
La alocución del rey recibió críticas positivas por parte de los dos principales partidos, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero (PSOE), aunque desde la Izquierda Unida lo calificaron de “frustrante”.
 Madrid - Las fuerzas políticas tradicionales españolas alabaron ayer el primer discurso de Navidad del rey Felipe VI, en el que habló de la corrupción en el país, del deseo independentista de Cataluña y del desempleo, pero en el que no mencionó la imputación de su hermana, la infanta Cristina, en un caso de fraude fiscal, lo que le valió duras críticas de partidos minoritarios y la prensa.

"El rey describió bien las tres crisis fundamentales que existen actualmente en España: la crisis política e institucional (en relación con la corrupción), la crisis económica y social, y la crisis territorial", aseguró ayer Antonio Hernando, portavoz del grupo socialista (PSOE) en el Congreso.

La primera alocución de Navidad de Felipe VI, de 46 años, que el pasado 19 de junio sucedió a su padre, Juan Carlos, había generado una gran expectativa. Se trata del único discurso que no escribe el Gobierno para el monarca.

En su discurso, pronunciado el miércoles a la noche, dos días después de que la infanta Cristina fuera llamada a juicio oral por el escándalo Nóos, el rey español afirmó: "Las conductas que se alejan del comportamiento que cabe esperar de un servidor público, provocan, con toda razón, indignación y desencanto", dijo en un guiño al descontento social en España, que se ha traducido en el auge de fuerzas políticas como Podemos, a la que las encuestas sitúan ya entre los partidos más votados.

A la hora de hablar de la corrupción que afecta a la clase política española, objeto de numerosas investigaciones judiciales en la actualidad, fue "especialmente incisivo", consideró Hernando.

Por su parte, el partido del Gobierno también se sumó a las alabanzas a Felipe VI. "Es un rey pegado a la calle, que conoce perfectamente los problemas que tienen los españoles y los retos que tenemos como sociedad", indicó el vicesecretario del Partido Popular (PP), Carlos Floriano.

"Regenerar nuestra vida política, recuperar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones, garantizar nuestro Estado del bienestar y preservar nuestra unidad desde la pluralidad son nuestros grandes retos. No son tareas sencillas. No son retos fáciles. Pero los vamos a superar", aseguró en otro tramo de su alocución Felipe VI.

"La lucha contra la corrupción es un objetivo irrenunciable", subrayó. Se debe "cortar la corrupción de raíz y sin contemplaciones", subrayó.

Pero Felipe VI no hizo ninguna mención explícita al caso de corrupción que afecta a Cristina de Borbón y de quien espera que renuncie a sus derechos dinásticos (es sexta en la línea de sucesión al trono).

Se trató de un "buen discurso", según el diario El País, que, sin embargo, criticó la omisión de una mención explícita a la investigación sobre su hermana. "Unas palabras al procesamiento de su hermana, que no es un problema familiar, sino un serio percance para la corona y una grave preocupación para España, hubieran hecho su intervención mucho más convincente", afirmó.

Gaspar Llamazares, del partido minoritario progresista Izquierda Unida (IU), declaró que "se esperaba que hiciera una mención mucho más clara y específica a la infanta Cristina". El dirigente definió el discurso como "continuista y frustrante, porque lo fundamental no lo dijo. No respondió a las expectativas".

Ni el PP ni el PSOE criticaron la ausencia de referencia a la infanta Cristina.

El 19 de junio, en su primer discurso tras su proclamación como rey, Felipe VI anunció un tiempo nuevo en la monarquía española, muy deteriorada en los últimos años de Juan Carlos, y reclamó la ejemplaridad y la honestidad en la vida pública. El procesamiento de su hermana ensombrece sus promesas y las medidas que puso en marcha durante sus seis primeros meses de reinado, pero su mensaje navideño fue optimista.

Sobre la crisis que enfrenta España desde 2008, reconoció una mejoría en los datos macroeconómicos, pero se alejó del discurso eufórico del presidente del Ejecutivo Mariano Rajoy, quien hace unos días la dio por finalizada. "Nuestra economía no fue capaz, todavía, de resolver de manera definitiva este desequilibrio fundamental", expresó el rey, reconociendo que los datos de desempleo, con una tasa que supera el 23%, "son inaceptables".

Felipe VI terminó su alocución saludando a los españoles en los cuatro idiomas oficiales -español, catalán, euskera (vasco) y gallego-, en un gesto poco habitual, y evocó en numerosas ocasiones a Cataluña, región donde cerca de la mitad de la población aspira a la independencia del Estado español.

"Millones de españoles llevan a Cataluña en el corazón", aseguró. "Hagamos todos un esfuerzo leal y sincero, y reencontrémonos en lo que nunca deberíamos perder: los afectos mutuos y los sentimientos que compartimos", dijo tras nombrar directamente a Cataluña y pedir que se respete la Constitución.

"El desafío existe, está ahí, afirmó por su parte el presidente regional catalán, Artur Mas, apreciando que el monarca identificase el problema. "Se reconoce con las palabras del rey en su discurso de Navidad. Y el respeto que muchas veces se pide pasa porque el 'juntos' o 'no tan juntos' se pueda decidir desde el pueblo de Cataluña", dijo.

Agencias DPA, AFP y ANSA

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