Washington - El consejero delegado de Boeing, Dennis Muilenburg, se comprometió a "controlar los costos" del nuevo modelo del avión presidencial en una conversación con Donald Trump, después que el presidente electo solicitara cancelar el pedido por considerar su precio desorbitado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Muilenburg felicitó al señor Trump por su victoria electoral y se comprometió a trabajar con el nuevo Gobierno para controlar los costos una vez que se establezcan los requisitos para el nuevo Air Force One (como se conoce el avión presidencial) y mantener el programa tan asequible como sea posible", explicó Boeing en un comunicado.
Asimismo, ambos discutieron "la importancia general del sector manufacturero estadounidense y la continuada y fuerte contribución de Boeing y su compromiso con los empleos en EE.UU.".
El gigante aeronáutico estadounidense trató así de calmar las aguas después de que el martes Trump volviese a agitar la polémica desde su cuenta personal de Twitter, su red social favorita.
"¡Que se cancele la orden!", afirmó el presidente electo. "Boeing está construyendo un nuevo 747 Air Force One para futuros presidentes, pero los costos están fuera de control, más de 4.000 millones de dólares", escribió. El comentario hizo caer temporalmente las acciones de Boeing en Wall Street.
Por su parte, el presidente electo redujo ayer también el tono en una entrevista en la NBC en la que aseguró que había conversado con Muilenburg, del que dijo que es "un gran tipo". "Para eso estoy aquí. Voy a renegociar precios. Los aviones son demasiado caros. Vamos a reducir los precios. Si no logramos rebajarlos, no los vamos encargar, nos quedaremos con lo que tenemos", agregó.
Dejá tu comentario