6 de diciembre 2016 - 00:00

Tras la renuncia de Renzi, arrecia en Italia la pelea por quién será su sucesor

Entre los nombres que se barajan figuran el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, y el líder del Senado, Pietro Grasso. Si hoy se celebraran comicios, triunfaría el movimiento antiestablishment Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo.

UNOS DÍAS MáS. El primer ministro Matteo Renzi se reunió ayer con el presidente Sergio Mattarella, quien le solicitó que permanezca en el poder hasta que se aprueben los presupuestos para 2017.
UNOS DÍAS MáS. El primer ministro Matteo Renzi se reunió ayer con el presidente Sergio Mattarella, quien le solicitó que permanezca en el poder hasta que se aprueben los presupuestos para 2017.
Bruselas y Roma - El primer ministro italiano, Matteo Renzi, confirmó ayer que permanecerá en el poder hasta que se apruebe el presupuesto para 2017 luego de haber anunciado su salida del poder tras la derrota en el referendo constitucional, en momentos en que arrecia el debate sobre si debería sucederlo un gobierno de tecnócratas o se convocarán nuevas elecciones.

Después del último consejo de ministros, Renzi, de 41 años, acudió al palacio del Quirinal para presentar su renuncia al presidente de la República, Sergio Mattarella, un discreto jefe de Estado que tendrá que gestionar la transición. De acuerdo con un comunicado oficial, el presidente elogió la alta participación, del 65% según las cifras definitivas si se suma el voto en el exterior, donde también fue elevada (30%) con respecto a las anteriores.

Mattarella le solicitó que permanezca en el poder unos días más hasta que el Parlamento apruebe el presupuesto de 2017. Eso podría ocurrir esta semana, tras lo cual, -dijo el mandatario, un cargo ceremonial en el país pero que actúa como árbitro en tiempos de crisis-, Renzi será libre de presentar su renuncia.

No se excluye que Mattarella convoque elecciones anticipadas, pero lo más probable es que nombre a una personalidad por encima de los partidos para que dirija "un gobierno técnico" encargado de reformar la actual ley electoral.

El partido populista y antisistema Movimiento 5 estrellas (M5S) y la formación de extrema derecha Liga Norte reclamaron sin embargo la disolución inmediata del Parlamento y elecciones anticipadas aprovechando la ola de descontento expresada con el voto.

"Los italianos tienen que ser llamados a votar lo más rápidamente posible", insistió Beppe Grillo, jefe del M5S, en su blog. "Lo más rápido, realista y concreto para ir enseguida a votar es hacerlo con una ley que ya existe, el Italicum", añadió. Esa ley electoral, adoptada en mayo de 2015, prevé que el partido que consigue más del 40% de los votos en la primera vuelta o gana la segunda vuelta se beneficie de una prima de gobernabilidad, supuestamente para asegurar la estabilidad del Gobierno.

De acuerdo con los últimos sondeos, el M5S saldría ganador de las elecciones, un resultado que los editorialistas comparan con lo ocurrido en Reino Unido con el "brexit" y en Estados Unidos con el triunfo de Donald Trump.

Otras formaciones políticas parecen estar de acuerdo en la necesidad de un Gobierno técnico que reforme la actual ley electoral y apruebe también la ley de presupuesto. La prensa baraja varios nombres para ocupar la jefatura de Gobierno, entre ellos, el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, 66 años, quien anuló su participación en el Eurogrupo de Bruselas para quedarse en Roma.

Igualmente sonaba el presidente del Senado, el exmagistrado antimafia Pietro Grasso, de 71 años, una figura institucional. Nombramientos que podrían servir para tranquilizar a los mercados, que temen una nueva fase de inestabilidad política en la tercera economía de la zona euro (ver aparte).

En ese marco, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Franck-Walter Steinmeier, estimó ayer que "podemos alegrarnos de que los electores austríacos no votaran por el candidato de las fuerzas populistas, pero vemos el resultado en Italia con inquietud". "No es un mensaje positivo para Europa, en tiempos difíciles", prosiguió Steinmeier.

Tras poco más de 1.000 días como primer ministro, sólo superado por Bettino Craxi y Silvio Berlusconi, Matteo Renzi deja detrás de él una Italia que consiguió recuperar el crecimiento, pero no lo suficiente para cambiar la situación del país. Llegó al poder en febrero de 2014 con un programa repleto de reformas. Pero, a pesar de su empeño y energía, su perseverancia no convenció a sus conciudadanos.

La mayoría de la clase política, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, e incluso críticos de la propia formación de Renzi, el Partido Democrático (PD), estaba a favor del no a la reforma que, según ellos, otorgaba demasiado poder al jefe de Gobierno.

"La victoria del no tiene muchos padres", comentó en un editorial Mario Calabresi, director de La Repubblica, quien considera que se trató ante todo de un voto de protesta contra la gestión de la crisis económica por parte de los desempleados, de los precarios, de una clase media empobrecida que teme la llegada de los inmigrantes.

"Es el mismo pueblo rebelde que estuvo a favor en Reino Unido del "brexit", que votó por Trump en Estados Unidos y que ahora puso en crisis a uno de los países fundadores de la UE", aseguró por su parte el director del diario La Stampa, Maurizio Molinari. Los diarios de España, El País y El Mundo, también se pronunciaron de forma similar.

Por otra parte, el sólido rechazo a la reforma constitucional añadió inestabilidad a un exigente período electoral para la Unión Europea, que celebrará comicios en Holanda (marzo), Francia (abril y mayo) y Alemania (entre agosto y octubre), donde los movimientos de ultraderecha o antisistema ganan cada vez más espacios. Los expertos ya hablan de la "incertidumbre radical" que tuvo su primer capítulo con el "brexit".

Agencias EFE y AFP,

y Ámbito Financiero

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