22 de julio 2015 - 00:00

Tras su poesía K, Mauricio se peroniza y “descubre” actos

La campaña presidencial del PRO tendrá como epicentro la provincia de Buenos Aires, donde Mauricio Macri hará actos, y Horacio Rodríguez Larreta, como porteño electo, aparecerá con algunos candidatos macristas.
La campaña presidencial del PRO tendrá como epicentro la provincia de Buenos Aires, donde Mauricio Macri hará actos, y Horacio Rodríguez Larreta, como porteño electo, aparecerá con algunos candidatos macristas.
  Quirúrgico, pero no infalible, el libreto de campaña de Mauricio Macri se anclará en el próximo casillero. Este fin de semana, en una ciudad bonaerense, quizá Mar del Plata, el presidencial del PRO debutará con un formato hiperperonista cuando se ponga al frente de un acto político convencional, con tumulto, escenario y arenga de campaña.

Macri, el candidato de los globos, el bailecito y las conferencias descontracturadas, diseña una serie de shows -cuatro o cinco- típicamente de campaña antes de las primarias del 9 de agosto. Todos serán, según proyectan en el PRO, en la provincia de Buenos Aires, el territorio al que Macri le destinará casi el pleno de su esfuerzo en estos menos de 20 días que faltan para las PASO.

El menú de opciones contempla ciudades del interior bonaerense como Mar del Plata, Olavarría, Junín o Pergamino, aunque se incorpora además La Plata y se anexa un eventual desembarco en el conurbano. El macrismo mira con cautela la posibilidad de un acto masivo en el Gran Buenos Aires por temor a que una infiltración convierta un episodio de campaña en un desmadre que se imprima en las páginas de policiales.

Táctica

La peronización de la campaña de Macri no es una medida improvisada ni urgente. Como contó este diario diez días atrás, el tono y las posturas forman parte de una táctica programada -que el tiempo dirá si le da resultado o no- y que apunta a establecer cercanía y, sobre todo, a convertir en positiva la idea de cambio que propone Macri. Esa oferta, según determinó un megaestudio que encargaron Jaime Durán Barba y Marcos Peña, es confusa para sectores que perciben el cambio como un estado de riesgo que puede ser negativo. En vez de ganar cosas, pueden perder algunas de las que tienen.

El discurso que Macri hizo el domingo, tras la victoria milimétrica de Horacio Rodríguez Larreta sobre Martín Lousteau, responde a esa matriz: el universo anti-K ya abrazó al porteño como la opción contra la continuidad del peronismo K, por lo que ahora Macri pretende ampliar su campo de acción y de salir a pescar a otras aguas, en particular en sectores de clase media o media baja, afincados en el primer y segundo cordón del conurbano, un universo electoral donde tiene -creen en el PRO- las mayores chances de crecer. Por eso alumbró su poesía K de defensa de la AUH, la estatización de YPF y la no privatización de Aerolíneas.

El diseño de la campaña, con epicentro en la provincia de Buenos Aires, también incluía que Larreta, como jefe de Gobierno electo, salga de campaña. Para borrar el susto, ayer anduvo por el conurbano sur con un macrista puro: Néstor Grindetti, quien en Lanús compite contra Nicolás Russo, del Frente Renovador, y contra Julián Álvarez, el neocamporista que va por el cetro municipal.

Tiempos

El peor efecto de la extendida elección porteña, con sus tres turnos, no fue el resultado ajustado, sino que dilató la campaña presidencial de Macri. En la hoja de ruta ideal, el candidato del PRO debía dar su discurso el 5 de julio tras un triunfo en primera vuelta. Asimismo, una victoria en el balotaje ofrecía otro encanto: como hace el kirchnerismo con las obras, que inaugura varias veces la misma, Macri podía festejar tres veces un mismo resultado.

El lunes, el candidato se juntó primero con su mesa chica -Durán Barba, a quien se lo dio fuera del macrismo, pero sigue ahí, Peña, Nicolás Caputo, Larreta, Emilio Monzó y María Eugenia Vidal, entre otros- y luego en una ronda ampliada que incorporó legisladores y funcionarios.

Cero autocrítica

No hubo, en esas dos juntadas, una pizca de autocrítica sobre la performance porteña. Durán Barba le puso, incluso, un condimento positivista. "Esto confirma que existe una polarización; la mitad está con Mauricio; y la otra, mitad en contra; fue un anticipo de la elección nacional", dijo el consultor. "¿Saben por qué fallan las encuestas?", preguntó el ecuatoriano, que hace y vende encuestas: "Porque se hacen tantas y se molesta tanto a la gente, que responden cualquier cosa. Hay que cambiar la metodología".

Peña también transitó el tema de las encuestas, pero lo hizo de una manera lateral. En la reunión ampliada, a la hora de arengar para la presidencial, pidió hacer un esfuerzo para las Primarias, que "son la gran encuesta nacional".

En esas cumbres poselección circularon dos datos intrigantes. Uno lo aportó el propio Macri: "Yo salí a hablar tranquilo. Recién después del discurso escuché a periodistas plantear que la elección me complicaba. Capaz que si los escuchaba antes, hablaba distinto", dijo para explicar que el resultado no incidió en el discurso remozado que tenía planeado.

El otro lo tiró, entre sonrisas, Peña. Contó que el primer dato de escrutinio que llegó al búnker del PRO, a las 18.59, arrojó un resultado aterrador: Larreta 50,4 vs. Lousteau 49,6. Rápidamente, con la carga de otras mesas, el número se estiró al 50,9% y, desde entonces, la distancia se fue ampliando.

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