El documento de 191 páginas, que lleva por título "Laudato si, (Alabado seas). Sobre el cuidado de la casa común", acusa sin rodeos a la política, a la tecnología y a las finanzas de depredar el medio ambiente y generar pobreza.
"La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo", escribió el papa argentino Jorge Bergoglio.
Francisco acusó a "la política y a las empresas de no estar a la altura de los desafíos mundiales", tras haber hecho un "uso irresponsable de los bienes que Dios ha puesto" en la Tierra.
"La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería", lamentó el Pontífice. Escuchemos el "gemido de la hermana Tierra", acosada por un brutal cambio climático y la "cultura del descarte", pidió.
La primera encíclica que se le puede atribuir completamente al pontífice argentino, ya que la precedente había sido escrita en común con Benedicto XVI, es un texto "contundente y desafiante", que marcará "un antes y un después", según numerosos vaticanistas. "No es neutral, está escrita desde el mundo empobrecido, desde el sur", comentó el obispo de Aysen, Luis Infantil, para la página de internet Religión Digital.
El texto fue publicado en seis idiomas, entre ellos el español, y presentado por el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, el cardenal Peter Turkson; el metropolitano de Pérgamo John Zizioulas, en representación del Patriarcado Ecuménico y de la Iglesia Ortodoxa; y el profesor John Schellnhuber, fundador y director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.
"Hoy cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta", escribió el Papa.
La encíclica verde es un llamado "urgente" a una "valiente revolución cultural" que ponga fin al "desenfreno megalómano", al consumismo y a las desigualdades, recalcó.
Francisco propuso un nuevo modelo de desarrollo, basado en la sobriedad y la solidaridad, y analizó a lo largo de varios capítulos las razones del deterioro del planeta y de cómo las estructuras de poder lo han ocasionado.
"Ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes", escribió.
El pontífice argentino denunció el actual sistema económico mundial, que usa "la deuda externa como instrumento de control" y acusa a las naciones desarrolladas de no reconocer la "deuda ecológica" que tienen con los países en vías de desarrollo, "donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera y que siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro", recalcó.
El jefe de la Iglesia, que se inspiró en San Francisco de Asís, el santo defensor de la naturaleza y de los pobres, teme una guerra por el agua, denuncia la pérdida de la biodiversidad y la desigualdad entre regiones ricas y pobres.
El documento está dirigido a todo el mundo, y no sólo a los católicos, y pide ante todo "responsabilidad" de cara a la destrucción del planeta.
Presentado tan sólo seis meses antes de la cumbre de Naciones Unidas sobre el calentamiento climático, prevista para diciembre en París, el documento influirá en la comunidad internacional.
Esta posición generó aplausos en todo el mundo, pero también críticas y reacciones, por lo que analistas no excluyen el lanzamiento de campañas en su contra, basadas en estudios científicos y financiadas por el sector petrolero e industrial con inmensos intereses.
Esto se verá sobre todo en septiembre, cuando Francisco viaje a Estados Unidos, ocasión en la que hablará ante el Congreso. Sectores influyentes del Partido Republicano niegan las pruebas científicas de que el ser humano está provocando un cambio climático y se resisten a que la lucha contra ese fenómeno afecte a sectores económicos poderosos.
Entre los republicanos, dos de los principales precandidatos para las elecciones de noviembre de 2016, Jeb Bush y Marco Rubio, son católicos, pero el primero ya tomó partido contra Francisco al asegurar que ningún sacerdote fijará sus posturas políticas.
En medio de polémicas por la filtración de tramos de su mensaje, atribuidas por algunos analistas a la oposición conservadora que tiene dentro del Vaticano, el propio Bergoglio aclaró esta semana que la defensa de los pobres es inherente a la Iglesia y que ello no convierte a un sacerdote en comunista.
En su texto, el Papa hace un reconocimiento de un hecho científico, esto es que "la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (...) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana".
"Esto se ve potenciado especialmente por el patrón de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles", indicó invitando a apostar por las energías renovables. Esto les cayó especialmente mal a los grupos petroleros. Sin embargo, llamativamente algunos recogieron ya el mensaje.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |



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