- ámbito
- Edición Impresa
Tregua para Boudou a la espera de otro cerco K
Amado Boudou, Gabriel Mariotto, Guido Antonini Wilson
No es un criterio novedoso esperar que las crisis estallen lo más lejos posible del calendario electoral. Y con Boudou bajo fuego, una de las cartas K para las apuestas futuras, la aspiración de «agotar» el episodio cuando antes es un recurso obvio.
Ocurrió con otros hechos: el escándalo con la valija de Guido Antonini Wilson, apenas empezó su mandato en 2007, o la denuncia por supuestos sobreprecios de Skanska. Sin embargo, ninguno de esos casos involucró a una figura del rango del vicepresidente.
Más allá de la voluntad de que la denuncia desaparezca con los meses de la agenda pública, la frase tiene otro sentido: traduce que, al menos hacia dentro de su propia tropa, la Presidente ratificó y extendió la cobertura política sobre Boudou.
Para el vice, que se sentía abandonado o hasta traicionado por otros dirigentes K, es un vaso de agua en el desierto. Esa tregua podría, además, tener otros condimentos si en estos días irrumpiese otro pelotón kirchnerista a cuestionar a los denunciantes de Boudou.
El menú es clásico: apuntar contra la empresa Boldt, argumento que estrenó el propio vice en su defensa inicial, y extender la ráfaga hacia los medios, en especial el grupo Clarín. Aplicado, Boudou siempre tiene a mano gorras con la leyenda «Clarín Miente».
En ese contexto, incluso trascendió la versión de que la Presidente podría referirse al tema. Ése sí sería un giro: la regla esencial del kirchnerismo, instaurada por Néstor Kirchner fue no responder las acusaciones como una forma de desacreditarlas.
Sola en el poder, Cristina de Kirchner modificó en parte ese criterio: por caso, creó el Ministerio de Seguridad -donde designó a Nilda Garré- algo a lo que su marido se negaba. Quizá ahora retoque el hábito que institucionalizó su esposo para «no dar entidad» a las denuncias.
El fallido viaje a la cumbre nuclear en Seúl forma parte, explican en Gobierno, de la tregua sobre la que navega Boudou en estas horas, al igual que la invitación que le hicieron La Cámpora y Gabriel Mariotto para compartir un acto al que, finalmente, no pudo ir.
El atardecer del viernes, en Congreso se dijo que Boudou presidiría la asamblea porque tras una charla con la Presidente se había suspendido su viaje a Corea del Sur. El motivo era difuso: se dijo que fue un pedido de Boudou para estar presente en la sesión por el 24 de marzo.
Tiene cierta lógica: a pesar de que en Casa Rosada se consideró un «buen gesto» de la Presidente enviarlo de gira para sacarlo de escena, también tiene lógica su planteo para estar presente en un evento de altísima visibilidad y carga emotiva para los K como los actos contra el golpe del 76.
En el lenguaje de señas de la Presidente, regado de silencios y sobreentendidos, habrá en estas horas otra señal: la mandataria compartirá hoy un acto con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, donde se presentarán cambios en el DNI.
Se trata de una actividad de pura factura de gestión, pero luego de los rumores derramados sobre Randazzo, deriva en interpretaciones políticas sobre una mensaje de confianza hacia el ministro.


Dejá tu comentario