10 de septiembre 2010 - 00:00

Trekking y travesías para despertar la adrenalina

Trekking y travesías para despertar la adrenalina
Ropa y zapatillas diseñadas para el outdoor y una mochila con suficiente cantidad de agua pueden conformar la base indispensable para iniciar una caminata de sencilla o mediana complejidad por sitios agrestes. Pero la lista queda muy escasa si la aventura se ubica en los circuitos de más alta exigencia, aquellos en los que también se vuelve necesario un «bien intangible» como la valentía.

La experiencia se ubica en la mayoría de estos casos cerca del nivel de dificultad que reporta el montañismo. Se surcan senderos casi inexistentes, lejos de todo poblado, recorriendo distancias que pueden superar los 50 kilómetros por jornada y en alturas incluso por encima de los 4.000 metros sobre el nivel del mar. Es habitual soportar temperaturas bajo cero y gran amplitud térmica en estos trekking que suelen extenderse por más de cinco días, con paradas en precarios campamentos.

¿Qué los diferencia de las caminatas comunes o el hikking? Por su duración y el rumbo que obliga a estar «a solas» con la naturaleza implican un contacto mucho más íntimo con el entorno. La experiencia va más allá del mero esparcimiento o del desafío deportivo, y busca una conexión espiritual. Por la dificultad, es necesario contar con la asistencia de guías expertos.

Escenarios

Dentro de la Argentina hay muchos sitios privilegiados para esta actividad. Se elige en particular la zona montañosa y selvática de Salta y Jujuy, El Chaltén, en Santa Cruz, y el Aconcagua, en Mendoza.

Estos trekking de alta dificultad son muy buscados por extranjeros, en su mayoría europeos y estadounidenses, mientras los argentinos conforman un público que lentamente se va sumando.

Sorprende a su vez el rango de edad, que abarca a muchas personas mayores de 40 años, con experiencia en actividades de montaña. «En una de las últimas expediciones me tocó guiar a un grupo de diez franceses con edad promedio de 50 años, entre ellos una persona de 61 años. Pero eso no constituía un problema, ya que venían de haber escalado el K2 en el Himalaya», relató Mariano Merani, de Cielos Andinos, empresa salteña especialista en expediciones en las zonas de los Valles Calchaquíes y el circuito selvático Tilcara-Calilegua. «Hay jóvenes -agrega-, pero en general prefieren recorrer más lugares en menos tiempo».

La región norteña es muy elegida para este tipo de aventura ya que tiene la ventaja de ser accesible durante todo el año, con sólo algunas excepciones durante enero y febrero, en la temporada de lluvias que ocasiona aludes y derrumbes. Otra característica es que las caminatas conducen por la riqueza histórica y cultural de la región, e incluso suele apelarse a los arrieros locales para oficiar de baqueanos.

Desafío

Unos 1.300 kilómetros al Sur, el mítico Aconcagua es el cerro más elegido para desafiar a la naturaleza. Cada temporada, unas 7.000 personas -la mitad extranjeros- ingresan al Parque Provincial Aconcagua. Un tercio no busca la cima, sino internarse en un trekking de alta exigencia, que lleva a Plaza de Mulas, el campamento ubicado a 4.300 metros de altura sobre el nivel del mar. «Esta temporada será la última en la que se podrá ir al parque sin guía. Es una buena decisión, porque es habitual que aquellos que ingresan solos terminen evacuados», advirtió Heber Orona, de Aconcagua Trek, una de las 18 empresas habilitadas a operar en la zona.

Un tercer sitio ideal para estas experiencias extremas es la capital nacional del trekking: El Chaltén, en Santa Cruz. Aquí se agrega la hostilidad del clima, que acompaña a aquellos que afronten el desafío de encarar alguna de las múltiples opciones que ofrece esta tierra dominada por el cerro Fitz Roy.

Una lista que excede el espacio de esta nota también debe incluir dentro de la Argentina las rutas de trekking en torno a San Carlos de Bariloche, zonas cordilleranas de San Juan, La Rioja y Catamarca, así como las sierras de Córdoba y San Luis.

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