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Trenes: buscan cerrar acuerdos
Florencio Randazzo
A más de 30 días de la quita de la concesión de los ramales al holding Cometrans las empresas Metrovías y Ferrovías ya están a cargo del servicio a través de la Unión de Gestión Operativa Ferroviaria (UGOFE). Las firmas ya constituyeron la Unión de Gestión Operativa de ferrocarriles Mitre y Sarmiento (UGOMSA), aunque todavía no han llegado a un acuerdo con el Gobierno. El detonante que eyectó a TBA de la explotación de los ramales fue la tragedia ferroviaria de la estación Once donde murieron 51 personas. Ahora el ministro Florencio Randazzo y el secretario de Transporte, Alejandro Ramos, apuran tiempos para cerrar el acuerdo.
Los nuevos gerenciadores pretenden que el Gobierno, además de aportar fondos para cubrir los sueldos de los más de 4.000 empleados, también aporte una cantidad considerable para obras de infraestructura. Este es el punto más complejo de la negociación que encabeza Randazzo. No por nada en los contactos con el ministerio los empresarios suelen citar a Claudio Cirigliano, cuando éste ya en 2007 se quejaba porque el Estado no invertía en el sistema ferroviario.
La aritmética alienta las expectativas contra los nuevos gerenciadores. Según el Presupuesto aprobado en el Congreso para 2012, la Secretaría de Transporte cuenta con 4.825 millones para gastar en subsidios al transporte ferroviario. De ahí 3.343 millones irán a sueldos y 911 a mantenimiento. El sobrante es escaso para inversiones en vagones e infraestructura aunque ya manejan ideas de proveedores chinos para futuras licitaciones.
Desde el Gobierno resaltan la puesta en marcha de la obra del soterramiento del ramal Sarmiento que apunta a instalar bajo tierra el recorrido urbano de las formaciones. Es una obra que ronda los 4.000 millones de dólares y una de las firmas contratadas para la construcción es Iecsa, también del Grupo Roggio. Sin embargo, en la compañía responden algo similar a lo que manifestaban los ingenieros de Cometrans: las carencias están en la superficie, en el señalamiento, en la antigüedad de las vías y en el uso de tecnologías obsoletas.
Un dato que no queda fuera de la negociación: el Grupo Roggio tiene contrataciones con el Estado por 8 mil millones de pesos y es una de las empresas más favorecidas por la obra pública. En mayo, en plena discusión entre Nación y Ciudad por el traspaso de los subterráneos, Julio De Vido había recurrido a ese número para decir que «no es posible que Metrovías no tenga fondos para afrontar salarios».


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