11 de abril 2011 - 00:00

Trigo: claves para elegir qué variedad utilizar

La inestabilidad del negocio triguero motiva que la toma de decisiones por parte del productor tenga que ser cada vez más precisa y si bien la tendencia es obtener el mayor rinde posible, lo cierto es que no todas las campañas se presentarán con un clima favorable como fue la 2010-2011. Por este motivo el análisis del ambiente, el clima y el negocio al que se aspira son variables fundamentales a la hora de definir qué variedad utilizar.

La última campaña de trigo mostró rindes que nadie esperaba y el buen clima fue un factor determinante. Pasado el entusiasmo, pero con la esperanza de que el ejemplo haga recuperar el terreno perdido años atrás, el dato que sobresale es que el cultivo está sumergido en una situación de extrema vulnerabilidad.

Los factores comerciales ejercen una presión negativa muy fuerte aún, y el clima es un elemento demasiado aleatorio.

Por eso, varios especialistas opinan que en un contexto como el actual, lo mejor es tomar las decisiones más acertadas que permitan optimizar aquellos factores que ocasionalmente se presentan.

El dilema entre rinde y calidad puede verse zanjado si el productor analiza las variables ambiente, clima y negocio al que se aspira. La primera decisión a la hora de plantear una estrategia es la elección de la variedad y los considerandos son muy amplios y variados.

Existen cuatro factores para tener en cuenta a la hora de elegir el trigo que se va sembrar. La calidad del cereal y la posibilidad de lograr una comercialización más exitosa está determinada en una primera instancia por el contenido de proteínas. Éstas, en mayor proporción, constituyen el gluten, que les da a las masas las características únicas que requieren los productos de panificación.

Sin embargo, lograr un trigo con elevado porcentaje de gluten no garantiza que cumpla con los parámetros de calidad que requieren algunos sectores de la industria y mercados de exportación.

Otro de los factores es tener en cuenta la fecha de espigazón a la que se apunte que debería estar definida en cada ambiente por la climatología de la zona: la frecuencia histórica de heladas tardías y la evolución de las temperaturas durante la primavera. Lo ideal es procurar que el cultivo desarrolle la etapa de espigazón y antesis lo más anticipadamente posible, pero con un margen de seguridad para evitar heladas tardías.

Esto permite que el llenado de grano se complete en un ambiente más fresco, fundamental para mejorar los rindes, así como para mantener la calidad del grano: más grandes y con mayor peso hectolítrico.

Otras claves son tener en cuenta los ciclos y la fecha de siembra.

Finalmente cuentan el manejo y las enfermedades, ya que algunos materiales son susceptibles a manchas (las producidas por hongos) y tienen buen comportamiento a las royas.

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