4 de agosto 2011 - 00:00

Tropezón no fue caída

Tropezón no fue caída
Cayó el Merval, quedando de rodillas al tocar mínimo de 3.267 puntos, pero evitó quedar tendido en el piso y hasta, después, levantarse: quedando casi en la base de donde había partido, con 3.308 unidades y un porcentual desechable que no pasó de un magro 0,2% (y siendo «neutro», entre las de sólo sede local). Tal resultó la imagen con los extremos de la rueda, que adquirió un desarrollo bastante asimilado a lo ocurrido con el Dow Jones. Que también amagó con otra caída profunda, para velozmente sobre el cierre recuperar terreno y pasar a un positivo del 0,25%.

Lo que no varió en absoluto y se hizo una «corrida» ya desaforada fue el trayecto de índices de la eurozona. Dos, tres por ciento como si nada, y con una acumulación que para solamente tres fechas cumplidas se sitúa en torno de los dos dígitos en ciertos casos. Allí el incendio se hizo total y dejó de ser focalizado y aislado a la situación griega. Lo que constituye una semana donde los países de la región viven «horas desesperadas». En el Bovespa, la baja se asoció a lo europeo, terminando con más del 2% de depreciación. Aquí se dieron 15 especies con aumento, por otras 35 en descenso, reiterando el esquema anterior: dejar que algunas de buen peso ponderado llevarán sobre sus hombros la salud del índice. Pero más singular que ello fue el escaso declinar del indicador Bolsa -nivel general- que sólo decayó: el 0,4%.

Hay un río de activos transables sumamente revuelto, todos colaborando para que el atesoramiento -en oro- prosiga cabalgando. Dios dirá... La Bolsa, rezando.

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