21 de octubre 2016 - 00:00

Trump agita dudas, pero el sistema es difícil de corromper

El candidato basa su denuncia en viejos estudios que ya fueron desacreditados. Además, los estados decisivos están controlados por republicanos.

FANÁTICAS. Un grupo de mujeres le demostró a Donald Trump su entusiasta adhesión en Nueva York. A pesar de todo...
FANÁTICAS. Un grupo de mujeres le demostró a Donald Trump su entusiasta adhesión en Nueva York. A pesar de todo...
Washington - Donald Trump mantiene su desconfianza en el sistema electoral de Estados Unidos, argumenta que hay una gran falla en el registro de votantes y que los medios están en su contra, pero la posibilidad de que haya fraude es altamente improbable debido a que el sistema está descentralizado.

En la recta final de la campaña el candidato republicano sostiene que alrededor de 24 millones de votantes se inscribieron de forma inexacta, aludiendo a casos de traslados de domicilio y, por eso, de estado, o bien que los fallecidos no fueron eliminados de los padrones. "Más de 1,8 millón de personas fallecidas ahora mismo se enumeran como votantes. Eso es maravilloso. Van a votar por mí, vamos a pensar en eso, ¿verdad? Pero tengo la sensación de que no van a votar por mí. Del 1,8 millón, 1,8 millón votará por otra persona", aseguró Trump en uno de sus mitines recientes sin mencionar a su rival demócrata.

Trump insistió en que se trataba de gente que había muerto hasta 10 años atrás, un dato extraído de un estudio del prestigioso centro Pew Research, que sin embargo no encontró pruebas de que alguien hubiera utilizado esos datos para votar en nombre de los muertos.

Otro de sus argumentos para explicar que las elecciones están amañadas es que los inmigrantes indocumentados también sufragan. Trump citó un artículo de 2014 del diario The Washington Post titulado "¿Podrían los no ciudadanos decidir las elecciones de noviembre?", obra de los profesores de la Universidad Old Dominion, de Virginia, Jesse Richman y David Earnest sobre un estudio propio que terminó siendo desmentido con los años. Además, al final se concluyó que todos los casos de ilegales que aparecían como votantes, en realidad eran ciudadanos que habían sido clasificados erróneamente.

Por último, en términos generales, Trump asegura que existe un "fraude electoral muy, muy común", y pidió a las autoridades que se paseen por los centros de votación haciéndose pasar por ciudadanos de a pie para comprobar que hay muchas personas que votan en varias ocasiones en distintos centros de votación.

Pero esta afirmación también la tumban las compañías encargadas de contrastar datos y estudios, ya que numerosos informes académicos e investigaciones gubernamentales han descubierto que el fraude electoral en persona es muy raro.

La gran pregunta es: ¿puede manipularse una elección en Estados Unidos? La respuesta es: probablemente no.

En Estados Unidos ha habido pequeñas acusaciones de manipulación en repetidas ocasiones. Las más espectaculares provienen de Florida, el estado más importante y disputado, por lo que se lo denimina un "swing state". Allí hay muchos delegados electorales, y la mayoría no están decididos.

En el año 2000, las autoridades declararon inválidos decenas de miles de votos, tras lo cual George W. Bush ganó Florida y también la elección nacional contra Al Gore. Y si bien la Corte Suprema prohibió un recuento oficial, los medios realizaron el propio: Gore debería haber ganado.

Sin embargo, un fraude electoral extendido es altamente improbable. El sistema está descentralizado, afirma el presidente Barack Obama. Más aún, este año Trump tiene pocos motivos para quejarse: los estados más importantes (Florida, Ohio, Carolina del Norte) están controlados por republicanos. Allí su partido tiene el poder de supervisar y controlar los comicios.

Agencias EFE y DPA

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