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Trump canceló la cumbre con Kim y ordenó preparativos militares
Las posturas divergentes entre ambos presidentes frustraron el deshielo. Se abre ahora una etapa plena de interrogantes en el trato con una Corea del Norte nuclear.
El presidente surcoreano, Moon Jae-in, dijo que "lamenta profundamente" la decisión de Trump de cancelar la cumbre y que "la desnuclearización de la península de Corea y la paz permanente es una tarea histórica que no puede ser cancelada o retrasada".
El estadounidense le dejó en su carta, hecha pública, una velada amenaza a Kim: "Usted habla sobre sus capacidades nucleares, pero las nuestras son tan enormes y poderosas que le pido a Dios que jamás deban usarse".
Adelantó luego en la Casa Blanca que las sanciones y la campaña de "presión máxima" contra Pyongyang se mantendrá.
El secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que la cumbre tenía pocas posibilidades de éxito.
"No creo que estemos en una posición de creer que podría haber un resultado positivo", dijo y agregó que los negociadores estadounidenses no recibieron de la parte norcoreana "ninguna respuesta a nuestras demandas".
Trump y Kim habían acordado reunirse en Singapur para discutir mecanismos para poner fin a los programas de armas nucleares de Corea del Norte.
En ese proceso de aproximación, Pyongyang liberó a tres ciudadanos estadounidenses detenidos, en tanto Kim sostuvo un histórico encuentro con Moon Jae-in en la zona desmilitarizada que divide la península.
Sin embargo, en las dos últimas semanas se hicieron evidentes las divergencias sobre las expectativas de Washington y Pyongyang sobre los alcances de la negociación.
Mientras Estados Unidos insistía en la desnuclearización de la península de Corea, Pyongyang protestó por la realización de maniobras militares entre Washington y Seúl y nunca escondió su deseo de incluir en la agenda la salida de 30.000 soldados estadounidenses en Corea del Sur, algo que Washington se niega a discutir.
El súbito enfriamiento motivó la visita urgente el martes del presidente surcoreano a Washington para convencer a Trump de mantener en pie la reunión con Kim.
Al recibir a Moon en la Casa Blanca, Trump admitió que la cumbre podría ocurrir en otro momento, un reconocimiento tácito de las dificultades surgidas.
Ambas partes protagonizaron además una escalada retórica. El vicepresidente, Mike Pence, mencionó en una entrevista que Kim podría terminar sus días como el exlíder libio Muamar Gadafi. En respuesta, la vicecanciller norcoreana, Choe Son-hui, calificó a Pence de "ignorante y estúpido".
El miércoles Trump dio una nota de optimismo al decir que la decisión final sobre la realización de la cumbre se conocería "en la próxima semana".
Por ello, la ONU había levantado temporalmente una prohibición a los viajes internacionales contra funcionarios norcoreanos para que pudieran ir a Singapur para reunirse con los negociadores estadounidenses para preparar la cumbre.
| Agencias AFP, Reuters, DPA y ANSA, |
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