24 de agosto 2017 - 00:00

Trump generó estupor con el discurso más desenfrenado de toda su presidencia

Atacó a la prensa como en sus días de campaña, amenazó a demócratas y republicanos con forzar un cierre del Gobierno si no financian el muro fronterizo, auguró la salida de EE.UU. del NAFTA y prometió indultar a un símbolo del racismo. Crece la inquietud en Washington.

HISTRIÓNICO. Donald Trump en Phoenix, Arizona, durante el encendido discurso que ayer hizo hablar (muy mal) a todo Estados Unidos.
HISTRIÓNICO. Donald Trump en Phoenix, Arizona, durante el encendido discurso que ayer hizo hablar (muy mal) a todo Estados Unidos.
Phoenix - Donald Trump volvió a encender a Estados Unidos con el discurso más agresivo desde que asumió el poder; en él cargó contra los medios de comunicación y figuras prominentes de su Partido Republicano, vaticinó el fin del libre comercio con México, se declaró dispuesto a forzar la construcción de un muro en la frontera incluso al precio de una guerra política con el Congreso que lleve a un cierre de la administración y anunció que indultará a un sheriff local que es emblema del racismo y graves abusos contra inmigrantes.

Tras unos días de autocontención, el presidente reapareció el martes a la noche en el Centro de Convenciones de Phoenix, en Arizona, donde durante 78 minutos habló de todo, deteniéndose especialmente en su reacción ambigua y tardía al fatal atropellamiento masivo perpetrado por un neonazi el 12 de agosto en Charlottesville (Virginia), que le generó numerosas críticas de líderes de su propia agrupación, un rechazo social masivo e incluso renuncias de sus principales asesores empresariales.

"Lo que pasó en Charlottesville golpea el corazón de Estados Unidos", dijo antes de sacar del bolsillo unos apuntes en los que tenía recopiladas varias de sus declaraciones al respecto, con los que trató de convencer a los asistentes de que condenó el ataque racista desde principio.

"Les di a los neonazis. Les di con todo. Cité a los supremacistas blancos, a los neonazis. Los cité a todos, veamos. El Ku Klux Klan, tenemos al Ku Klux Klan", recordó Trump, que acusó a los medios de comunicación de haber ignorado esas condenas y citado comentarios selectivos para hacerlo quedar mal y ahondar la división del país.

"Los muy deshonestos medios... y me refiero a las realmente deshonestas personas en los medios y los medios falsos, inventan historias. En muchos casos no tienen fuentes", fustigó a quienes, según él, ocultaron sus dichos y a quienes calificó de "gente enferma".

El exdirector de Inteligencia Nacional, James Clapper, calificó el discurso como "francamente aterrador y perturbador", y puso en duda que el multimillonario esté capacitado para dirigir la Casa Blanca. Añadió que, tras trabajar para cada presidente "desde John F. Kennedy hasta Obama, no sé si escuchado y vi alguna vez algo tan inquietante como eso".

Trump hizo referencia también al muro proyectado en la frontera con México y amenazó con un "cierre del Gobierno" si el Congreso no aprueba los fondos para construirlo. "Créanme, si cerramos el Gobierno, vamos a construir ese muro", aseveró entre los vítores de sus simpatizantes.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, le respondió ayer. "Si el Presidente persigue ese camino, contra los deseos de republicanos y demócratas, así como la mayoría del pueblo estadounidense, se dirigirá hacia un cierre del Gobierno que nadie querrá y que no logrará nada".

El mandatario no se privó tampoco de atacar a los dos senadores republicanos del estado, pero ironizó al señalar que no los iba a llamar por su nombre para mostrarse "muy presidencial". Se refirió a Jeff Flake y a John McCain. Este último recibió varias condecoraciones por su rol en la Guerra de Vietnam, es una figura respetada en el país y actualmente lucha contra un cáncer de cerebro.

Pero hubo más en la noche de furia de Trump, ajeno a que fuera del recinto una manifestación opositora chocaba duramente con la policía. Empujado por el fervor que lo rodeaba, vaticinó el fin del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), cuyas renegociaciones empezaron la semana pasada.

"Debo ser honesto, personalmente no creo que podamos alcanzar un acuerdo, porque se han aprovechado de nosotros de mala manera. Ellos han hecho grandes negocios, los dos países pero especialmente México, no creo que podamos alcanzar un acuerdo", dijo. "Creo que probablemente terminaremos con el NAFTA en algún momento", insistió.

Asimismo, adelantó que piensa otorgar un indulto al sheriff Joe Arpaio, emblema del racismo contra los inmigrantes en Arizona, condenado por desacato el mes pasado julio por una jueza federal tras negarse a cumplir una sentencia en la que otro juez lo obligaba a dejar de detener personas por el color de su piel para ver si eran inmigrantes irregulares (ver nota en página 21).

"¿A quién le gusta el sheriff Joe aquí?", preguntó ante el enfervorizado público que aplaudía una tras otra sus intervenciones. "Lo condenaron por hacer su trabajo. Creo que va a estar bien, pero no lo puedo decir esta noche porque no quiero crear polémica", añadió, sugiriendo un pronto indulto al hombre de 85 años que es considerado en todo el país un emblema del racismo y los abusos contra los inmigrantes.

Ayer, como dosificando el fuego que dispersa con sus intervenciones, Trump volvió a adoptar un tono "presidencial".

"No hay ninguna división que sea tan profunda que no podamos curarla", dijo Trump en Reno (Nevada) ante la convención nacional de la Legión Americana, una importante organización de veteranos de guerra.

Agencias AFP, EFE, DPA y Reuters