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Trump generó estupor con el discurso más desenfrenado de toda su presidencia
Atacó a la prensa como en sus días de campaña, amenazó a demócratas y republicanos con forzar un cierre del Gobierno si no financian el muro fronterizo, auguró la salida de EE.UU. del NAFTA y prometió indultar a un símbolo del racismo. Crece la inquietud en Washington.
HISTRIÓNICO. Donald Trump en Phoenix, Arizona, durante el encendido discurso que ayer hizo hablar (muy mal) a todo Estados Unidos.
Trump hizo referencia también al muro proyectado en la frontera con México y amenazó con un "cierre del Gobierno" si el Congreso no aprueba los fondos para construirlo. "Créanme, si cerramos el Gobierno, vamos a construir ese muro", aseveró entre los vítores de sus simpatizantes.
El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, le respondió ayer. "Si el Presidente persigue ese camino, contra los deseos de republicanos y demócratas, así como la mayoría del pueblo estadounidense, se dirigirá hacia un cierre del Gobierno que nadie querrá y que no logrará nada".
El mandatario no se privó tampoco de atacar a los dos senadores republicanos del estado, pero ironizó al señalar que no los iba a llamar por su nombre para mostrarse "muy presidencial". Se refirió a Jeff Flake y a John McCain. Este último recibió varias condecoraciones por su rol en la Guerra de Vietnam, es una figura respetada en el país y actualmente lucha contra un cáncer de cerebro.
Pero hubo más en la noche de furia de Trump, ajeno a que fuera del recinto una manifestación opositora chocaba duramente con la policía. Empujado por el fervor que lo rodeaba, vaticinó el fin del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), cuyas renegociaciones empezaron la semana pasada.
"Debo ser honesto, personalmente no creo que podamos alcanzar un acuerdo, porque se han aprovechado de nosotros de mala manera. Ellos han hecho grandes negocios, los dos países pero especialmente México, no creo que podamos alcanzar un acuerdo", dijo. "Creo que probablemente terminaremos con el NAFTA en algún momento", insistió.
Asimismo, adelantó que piensa otorgar un indulto al sheriff Joe Arpaio, emblema del racismo contra los inmigrantes en Arizona, condenado por desacato el mes pasado julio por una jueza federal tras negarse a cumplir una sentencia en la que otro juez lo obligaba a dejar de detener personas por el color de su piel para ver si eran inmigrantes irregulares (ver nota en página 21).
"¿A quién le gusta el sheriff Joe aquí?", preguntó ante el enfervorizado público que aplaudía una tras otra sus intervenciones. "Lo condenaron por hacer su trabajo. Creo que va a estar bien, pero no lo puedo decir esta noche porque no quiero crear polémica", añadió, sugiriendo un pronto indulto al hombre de 85 años que es considerado en todo el país un emblema del racismo y los abusos contra los inmigrantes.
Ayer, como dosificando el fuego que dispersa con sus intervenciones, Trump volvió a adoptar un tono "presidencial".
"No hay ninguna división que sea tan profunda que no podamos curarla", dijo Trump en Reno (Nevada) ante la convención nacional de la Legión Americana, una importante organización de veteranos de guerra.
| Agencias AFP, EFE, DPA y Reuters |

