Charlie Gard sufre un grave mal y los tribunales ya ordenaron su desconexión, pero sus padres dan pelea para que se les permita realizar un tratamiento experimental en territorio estadounidense.
Esperanza. Christopher y Constance Gard junto a su bebé Charlie, que iba a ser desconectado del respirador artificial esta semana.
Washington - Donald Trump se ofreció ayer para "ayudar" al bebé británico Charlie Gard, afectado de una enfermedad genética mortal, posiblemente mediante la financiación del tratamiento en territorio estadounidense para evitar que siga adelante la eutanasia ordenada por varios tribunales europeos.
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"Si podemos ayudar al pequeño #CharlieGard, de acuerdo con nuestros amigos en el Reino Unido y con el Papa, estaríamos encantados de hacerlo", escribió el presidente de Estados Unidos en su cuenta de Twitter. Una asesora y directora de medios en la Casa Blanca, Helen Aguirre Ferré, precisó más tarde que "aunque el Presidente no habló con la familia, porque no quiere presionarla en absoluto, algunos miembros de su Gobierno sí lo hicieron en llamadas telefónicas facilitadas por el Gobierno británico", explicó Aguirre Ferré en un comunicado. La funcionaria sugirió que las conversaciones tienen que ver con una oferta de tratamiento en Estados Unidos, aunque dijo que "por razones legales" no podía "confirmar el nombre del médico o el hospital donde el bebé podría ser tratado".
El menor de diez meses padece una rara enfermedad genética, una variedad grave de encefalopatía mitocondrial que le causó daño cerebral y le impide respirar por su cuenta o mover sus extremidades, y la única esperanza es someterlo a un tratamiento experimental del otro lado del Atlántico.
El Great Ormond Street Hospital de Londres, donde el pequeño está internado desde que tenía dos meses, consideró que esa terapia no sería beneficiosa para el bebé, lo que desató una batalla legal para determinar si los médicos podían retirarle la respiración asistida contra la voluntad de sus padres.
Los tribunales británicos se pusieron del lado del hospital y autorizaron que Charlie fuera sometido a eutanasia, pero los padres Christopher y Constance Gard apelaron la sentencia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), al considerar que suponía "una injerencia injusta y desproporcionada en sus derechos parentales".
Esa Corte decidió el pasado miércoles respaldar la decisión de la Justicia británica, basándose en "evaluaciones de expertos detalladas" que consideraban "muy probable que Charlie estaría expuesto a dolores y sufrimientos continuos" de continuar con vida. La eutanasia estaba prevista en principio para el viernes pasado, pero el hospital londinense decidió mantener un poco más la respiración asistida al bebé para permitir a sus progenitores pasar más tiempo con él.
El papa Francisco también expresó el domingo su solidaridad con los padres del bebé, y pidió que se les permita "acompañar y tratar hasta el final" al pequeño. Ayer el hospital pediátrico del Vaticano Bambino Gesú (niño Jesús) se ofreció para tratarlo. "Pedí al director sanitario que compruebe con el Hospital de Londres en el que está internado el pequeño si están las condiciones sanitarias para un eventual traslado de Charlie hacia nuestro hospital", aseguró este lunes la presidenta del Bambino Gesú, Mariella Enoc.
Los padres de Charlie recaudaron más 1,3 millón de libras (unos 1,7 millón de dólares) para su posible tratamiento en Estados Unidos, y aseguraron hace meses en una página web de donaciones que "un médico en EE.UU. había aceptado" al bebé en su hospital para administrarle el medicamento experimental.
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