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Trump y Hillary ventilaron sus diferencias en el último debate
El encuentro subía de tono en la medida que avanzaba. La exsecretaria de Estado lo acusó de “marioneta” de Rusia.
sin coincidencias. Donald Trump y Hillary Clinton expusieron sus contrastes en Las Vegas.
Al cierre de esta edición, la parte más caliente llegó cuando Trump dijo que Putin "no tiene ningún respeto" por Clinton u Obama, a lo que ella respondió que la razón es que "prefiere tener una marioneta como presidente de Estados Unidos".
A la defensiva
Trump llegó a la defensiva, con el objetivo de sacudirse las acusaciones de conducta lasciva presentadas por varias mujeres tras la difusión de un video de 2005 en el que se jactaba de poder usar su fama para salirse con la suya con las mujeres. "¡Ésta es nuestra oportunidad!", había adelantado Trump el martes.
En las últimas semanas se registró un aumento de la ventaja de Clinton sobre Trump, tanto a nivel nacional como en estados clave. La demócrata estaba adelante por 6,5 puntos, de acuerdo con un promedio de sondeos nacionales del sitio web Real Clear Politics. Su ventaja es especialmente importante entre las mujeres, que la prefieren un 52% contra el 37% para Trump, según una nueva encuesta de Quinnipiac.
Los rivales, opuestos en todo sentido, caminaron en los últimos días rutas distintas rumbo al último round. Mientras Clinton se mantuvo alejada de los actos públicos, concentrada en su desempeño, el magnate de 70 años sostuvo una intensa agenda de discursos públicos y reservó apenas algunas horas de cada día para abordar con sus asesores la estrategia a seguir en el debate.
En ese clima, el sitio ultraconservador Breitbart difundió el testimonio de una experiodista de televisión denunciando que Bill Clinton la había manoseado de forma indecente en tres oportunidades en 1980. Sin mencionar el caso, el portavoz de Clinton, Brian Fallon, dijo que la estrategia de "tierra arrasada" de Trump podría revertírsele, advirtiendo que si él habla de esas acusaciones en el debate "le irá mal".
En los últimos días Trump insistió en casi cada alocución con su denuncia de que la elección del 8 de noviembre será manipulada para garantizar la victoria de Clinton, un prospecto descartado por autoridades y expertos. También se dedicó a golpear sin piedad a la prensa, a la que considera "deshonesta" por divulgar constantemente "ficciones" sobre él.
Por su parte, Clinton volvió a ver esta semana su campaña empañada por la interminable polémica en torno del servidor privado de correo electrónico que usó cuando era secretaria de Estado, un escándalo que parece estar lejos de disiparse. En el último capítulo de este caso, el FBI divulgó el lunes una comunicación interna de un agente relatando un encuentro en 2015 con un funcionario del Departamento de Estado que presionaba para que la agencia policial no desclasificara un mensaje de Clinton que había circulado por su servidor privado.
| Agencias AFP, Reuters y ANSA |


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