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Trump y Kim se preparan para una cumbre de final incierto
Se reunirán en Singapur, en medio de tensiones recientes y una fuerte desconfianza. El arsenal atómico del Pyongyang representa hoy la mayor amenaza estratégica de alcance global.
ENIGMA. Kim Jong-un al llegar a Singapur para reunirse con Donald Trump. Hasta qué punto está dispuesto a ceder el dictador norcoreano es el gran misterio de la cumbre.
La cumbre del martes (lunes a la noche de la Argentina) en Singapur es el clímax de una espectacular ofensiva diplomática reciente en torno a la península de Corea, pero muchos críticos advierten sobre los riesgos de que sea un triunfo más de formas que de fondo.
Washington exige una desnuclearización completa, verificable e irreversible de Corea del Norte pero hasta ahora Pyongyang solo ha prometido públicamente un compromiso con la desnuclearización de la península, un término difícil de interpretar.
Richard Armitage, subsecretario de Estado de Washington durante el Gobierno de George W. Bush, prevé que haya pocos progresos en el tema clave de la desnuclearización.
"El éxito va a estar en los clics de las cámaras", afirmó. "Ambos consiguen lo que quieren", dice.
Trump insistió la semana pasada que la cumbre no iba a ser "sólo una sesión de fotos", afirmando que iba a ayudar a forjar una "buena relación" que pueda llevar a un "proceso".
Pero antes de embarcar rumbo a Singapur cambió el tono y dijo que su encuentro con Kim Jong-un es para el norcoreano "una oportunidad única", que no debería desaprovechar, y aseguró que "desde el primer minuto" sabría si se puede alcanzar un acuerdo.
También planteó la posibilidad de que Kim Jong-un visite Washington si todo sale bien.
Pero aunque el encuentro tiene un mérito en sí mismo, ya que era un largo anhelo de Pyongyang al cual Trump accedió impulsivamente en marzo, también genera interrogantes.
Los dos países llevan décadas enfrentados. Corea del Norte invadió el Sur en 1950 y desató una guerra en la que Corea del Sur fue asistido por un contingente de la ONU liderado por Estados Unidos, que se enfrentó a las tropas de Pyongyang, ayudadas por Rusia y China. El conflicto terminó con un armisticio que selló la división de la península sin un tratado de paz.
Corea del Norte ha continuado lanzando provocaciones esporádicas a medida que avanzaba en su programa nuclear, que presenta como una garantía frente a los riesgos de una invasión estadounidense.
El año pasado realizó el ensayo nuclear más potente de su historia y probó misiles capaces de alcanzar el territorio continental de Estados Unidos, atizando las tensiones, que llegaron a niveles nunca vistos cuando el recién electo Trump intercambió amenazas e insultos con Kim.
Pero la oportunidad que brindaron los Juegos Olímpicos de Invierno de febrero en Corea del Sur catalizó una serie de encuentros con el líder de Seúl, Moon Jae-in, que buscó el diálogo.
Kim se reunió dos veces con Moon y con Xi Jinping, el presidente de China y más importante aliado de Pyongyang.
También Pyongyang buscó dar muestras de buena voluntad, liberando a estadounidenses detenidos y destruyendo el emplazamiento donde realizaba las pruebas nucleares.
| Agencias AFP y DPA |


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