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Turismo al compás del ‘‘blue’’ y las tarjetas

La explicación hay que buscarla en esa magia del mercado que en un abrir y cerrar de ojos puede dar lugar a grandes negocios o a fenomenales pérdidas. El problema es que hoy en día afecta a personas que no son especuladores financieros, corredores de Bolsa y ni siquiera temerosos ahorristas que sólo confían en monedas extranjeras; son simplemente todos aquellos que quieren tomarse unos días en el extranjero para descansar o conocer nuevos destinos.
Ahorro
Está claro que no se trata de un escenario de tragedia, habida cuenta de que se estima que de los 40 millones de argentinos serían unos 3 millones los que tienen poder de ahorro y están siendo afectados por los controles sobre el dólar. Aun así, en el mercado del turismo se generó un escenario que provoca cierta incertidumbre, según lo señalaron algunos operadores a este diario. Esto se da, básicamente, por la falta de una comunicación oficial sobre el tema.
Allá por noviembre del año pasado el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, informó que para «formalizar la economía, evitar la evasión fiscal y el lavado de dinero» comenzaban a aplicarse medidas que, en resumen, buscaban evitar que una persona que no declara fondos como para comprar divisas, pueda adquirir una cantidad superior a lo que su declaración fiscal le permite. Se habló entonces de poder comprar un 40% del salario, luego un 25% y hoy la ventanilla está prácticamente cerrada para la gran mayoría.
Al no mediar explicación del Gobierno, para la mayoría de las personas son los bancos los que terminan dando las noticias. Y en el caso del turismo son las agencias.
«A los pasajeros les explicamos que los pasajes se pagaron siempre en pesos, pero las noches de hotel, los traslados en el destino y las excursiones son en dólares», señaló un operador turístico. Ocurre entonces que cada agencia toma los dólares a diferentes precios, los cuales están rondando entre 10 y 20 centavos por encima del valor oficial.
En caso de que el cliente pague en pesos, el cambio también presentará esa diferencia. Es en este punto que el que tiene un ahorro en dólares, y quiere tomarse el trabajo, encuentra un aliado en el mercado informal, donde puede vender sus billetes en torno a los 6 pesos.
Tarjetas para todo
El combo perfecto para el viajero que toma el camino del dólar «blue» es el uso de la tarjeta. Hoy en día la mayoría de las agencias ofrece muy atractivos planes de pago en tres, seis, doce y hasta veinticuatro cuotas. Los intereses varían, pero rondan entre el 4% y el 5% para los casos de seis y doce cuotas, por ejemplo. De este modo, se aprovecha el financiamiento y en el momento de pagar cada cuota no hay más que recurrir a la reserva en verdes que cotiza al alza en el mercado negro. Por su parte, la expectativa de inflación también juega a favor de elegir planes de cuotas.
Hoy el que vence el miedo a gastar sus dólares tiene una ventaja importante para viajar. La clave, coinciden los operadores, está en usufructuar el recurso de las cuotas y contratar desde acá todos los servicios posibles, tales como excursiones, traslados e incluso comidas y espectáculos. El all inclusive es una excelente opción. Una vez en el exterior, se aconseja tarjetear lo máximo posible, algo que es muy sencillo de hacer en destinos como Europa central o los Estados Unidos, pero ya no tanto en regiones como Sudamérica o el sudeste asiático, por ejemplo. De más está decir que el peso argentino no es aceptado en ningún lugar del mundo y a duras penas se lo puede vender a precios muy poco convenientes en países limítrofes como Uruguay, Chile y Brasil.
Acuerdos con límite
Por su parte, lo que debe reducirse al máximo es el efectivo que se lleva al exterior, ya que conseguir dólares o euros es una dura y onerosa misión en estos días.
Cabe señalar que este estado de situación tiene un horizonte algo difuso, ya que las agencias aclaran que precios y ofertas de financiamiento están atados a acuerdos que en general vencen a fines de junio.
Como una imagen de otros tiempos, un destino que está floreciendo entre argentinos es Miami. Se sabe que además de reconocer sus playas y su belleza paisajística, la elección de los argentinos por esa ciudad se vincula con el consumo. Ocurre que en tiempos del dólar «blue» atrae a muchos la posibilidad de viajar a «reventar la tarjeta» en los shopping de esa ciudad.
Hay quienes sacan el jugo a la electrónica y también quienes llenan sus valijas de ropa, que viaja luego con destino a ferias americanas locales.
Otro aspecto de este nuevo escenario beneficia al turismo de cabotaje, donde la cuestión del dólar
-o el euro- pasa a segundo plano. Destinos como El Calafate o la costa atlántica, que suelen disfrutar de inflar sus precios todo lo que pueden, tienen ahora un nuevo público cautivo, aquel que ayer nomás comparaba precios y notaba que ir al extranjero era más barato, pero que ahora se resigna ante las complicaciones que rodean el panorama cambiario.


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