5 de septiembre 2018 - 00:00

Turno argentino en Venecia conun film policial

Protagonizada por Lali Espósito y Leo Sbaraglia, la película desarrolla una trama en la que una joven resulta acusada por haber matado a una amiga. El guión apunta en especial contra los “shows mediáticos” con estos casos.

Acusada. El realizador Gonzalo Tobal, Lali Espósito y Leo Sbaraglia ayer en Venecia, en ocasión de la participación de la película, única entrada argentina en la Mostra cinematográfica.
Acusada. El realizador Gonzalo Tobal, Lali Espósito y Leo Sbaraglia ayer en Venecia, en ocasión de la participación de la película, única entrada argentina en la Mostra cinematográfica.
Venecia - El argentino Gonzalo Tobal compitió ayer martes por el León de Oro del Festival de Venecia con "Acusada", historia de un brutal crimen, actual y desconcertante, manipulado mediáticamente, que habla de inocencia y culpabilidad. Es la única participación argentina en la sección oficial de la Mostra veneciana. Protagonizado por Lali Espósito, en el papel de Dolores Dreier, y Leo Sbaraglia como su padre, el film cuenta la historia de una joven que ha sido acusada de asesinar a su mejor amiga, un caso que la expone al juicio tanto de la prensa como de la justicia.

"La película se propone explorar desde un grupo familiar la fascinación social que despierta un crimen, cómo lo cubre la prensa y lo pone en escena", dijo el director, de 37 años, quien compite con su segundo largometraje después de "Villegas". Ambientada en una Buenos Aires acomodada, el homicidio ocurre al término de una fiesta "libre", donde nada era prohibido.

Con suspenso y buen ritmo, la película apunta el dedo contra los juicios mediáticos, el periodismo policial como espectáculo de gran audiencia, y que se convierte ante todo en un proceso paralelo.

"No busco dar una explicación sobre el culpable; trabajamos más sobre la ambigüedad. La propuesta de la película es contar un policial desde la intimidad, desde los vínculos familiares", añadió Tobal en el encuentro con la prensa. Inspirado en el caso de la estadounidense Amanda Knox, ocurrido en Italia en 2007 cuando apareció cruelmente asesinada su compañera inglesa de apartamento, la historia se centra en la fría Dolores, en la preparación al juicio, en la relación con su familia y sus amigos, en el clima de sospecha que recae sobre ella y en la locura mediática que generan esos casos.

Mientras la familia forma un equipo compacto para defenderla, se convierte también en un grupo cerrado que controla en forma obsesiva todo lo que la rodea, dispuesta a no perder: contrata al mejor abogado, hipoteca la casa, decide a quién recibe, con quién estar y de qué hablar. Las sospechas alimentadas por la pelea con su amiga tras divulgar un video sexual privado en las redes, así como sus gestos, sus miradas y en parte su frialdad, la convierten en la mejor culpable, pero también en una víctima.

"Es que el dolor y la culpa generan mucha confusión", subrayó Lali Espósito, quien no quiso revelar, desde luego, el nombre del culpable.

Se trata sobre todo del viaje interno y al mismo externo en la vida privada de esa estudiante de moda a la que le ocurre algo que podría pasar a cualquier joven, por lo que termina objeto de todo tipo de manipulaciones y conjeturas. Su sexualidad, las conversaciones con sus abogados, las calculadas declaraciones a la prensa, la camiseta perdida manchada de sangre, sus silencios, conducen a una duda que en el film nunca es aclarada. "Trabajé sobre la culpa, no la hablada sino la que se ve", reconoció Espósito. "Fue muy difícil encontrar las teclas, pero también un placer", agregó la actriz, que muestra "otra cara, no la de payaso que suelo mostrar en la Argentina", dice riéndose. La única película argentina seleccionada para la 75° edición del Festival, y que tiene fecha de estreno la semana próxima en el país, compite junto a directores de la talla de los hermanos Coen, Daniel Chazelle, Yorgos Lanthimos y los mexicanos Alfonso Cuarón y Carlos Raygadas.

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