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UCR busca el rumbo perdido en el Senado
La reunión de la bancada radical del Senado de la semana pasada no fue una más. Sin cuidarse demasiado de las formas, los radicales desalojaron a secretarios y asesores del encuentro y se encerraron a solas.
El planteo allí fue cómo seguir frente a una estrategia que parece agotarse. Hasta hora, la UCR pareció jugarse en un solo flanco: lograr reunir los 37 votos para imponerle al kirchnerismo la distribución de comisiones a favor de la oposición, rechazar el DNU del Fondo de Desendeudamiento, no aprobar el acuerdo a Mercedes Marcó del Pont y sancionar el nuevo reparto en el impuesto al cheque.
De esa lista, la cosecha sólo alcanzó a imponer la voluntad en la integración de las comisiones, aunque con el costo de haber judicializado el procedimiento poniendo a Julio Cobos en una posición incómoda, como en el caso de la Bicameral de Control de los DNU, y desatar una pelea con el kirchnerismo en el resto de esos cuerpos que aún no ha terminado.
Junto con ese logro, en el que colaboraron sin fisuras y por única vez los peronistas disidentes, que concurrieron con fervor a la sesión porque cada uno de ellos se llevaba premio en los cargos de comisiones, la oposición pudo aprobar el impuesto al cheque, en medio de una polémica por la mayoría con que se votó que aún no terminó.
De ahí que la semana pasada los senadores radicales le pidieron a Morales más interconsultas y menos estrategias aisladas, sobre todo en la relación con el PJ disidente, al que en la UCR aprendieron a tenerle miedo.
A pesar del hermetismo que se impusieron los presentes, se supo que desde ahora habrá un sistema de chequeos previos entre todos los senadores de la UCR a la hora de armar la agenda de temas a debatir y acordar dentro del armado opositor y también con Miguel Pichetto.
En ese esquema habrá, además, un retiro espiritual de todos los integrantes cada dos meses, para afinar el mecanismo de toma de decisiones.
Todos los radicales saben que los primeros meses de este año fueron caóticos para el Congreso, en medio de peleas reglamentarias en las que perdieron tanto oficialismo como oposición. En ese tren muchos de los cuestionamientos cayeron sobre la estrategia única tomada y como recién en abril comenzaron las sesiones, ahora se intenta abrir el juego para que el protagonismo no recaiga sobre uno solo.


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