26 de octubre 2011 - 00:00

UCR ya padece su propio “que se vayan todos”

Julio Cobos
Julio Cobos
Mientras el alfonsinismo se divide en dos frentes, Ricardo Alfonsín-Ángel Rozas vs. Ernesto Sanz-Gerardo Morales, la dirigencia de la UCR que rechazó el acuerdo con Francisco de Narváez salió a reclamar una renovación total de la conducción partidaria. Las puntas de lanza fueron el exministro del Interior, Federico Storani, y convencionales nacionales como Diego Barovero, alineado con Julio Cobos, exigieron que se designen nuevas autoridades en los bloques del Congreso y también en el Comité Nacional, donde por ahora subsiste Sanz.

En Diputados, el objetivo es desplazar a Ricardo Gil Lavedra, vocero de la campaña de Alfonsín, que apenas superó el 10 por ciento de los votos en la elección del último domingo. Y en el Senado, el jujeño Morales tiene cada vez menos oxígeno para seguir en su cargo. Podría, además, sufrir el desembarco de Jaime Linares, radical del GEN que responde a Hermes Binner, de trato directo con varios radicales disgustados con la jefatura de Morales.

Ayer Storani pidió que los responsables de la conducción de la UCR «escuchen el ruido clamoroso de las urnas» y que «solos, espontáneamente, den un paso al costado». El dirigente de la provincia de Buenos Aires, que desde siempre rechazó el acuerdo electoral con De Narváez, habló de la necesidad de un planteo refundacional de la UCR con una modernización de la estructura partidaria para «reformular un proyecto que no lo aleje de lo que ha sido su esencia histórica».

«Las alianzas que se hicieron desnaturalizaban nuestra esencia y confundían nuestra identidad», cuestionó el dirigente, que estuvo a punto de romper con el partido en la Convención bonaerense a raíz del acuerdo con el «Colorado», el que finalmente no dio sus frutos en las urnas. Storani, que había apoyado la trunca precandidatura presidencial de Sanz, reclamó un «profundo debate» en el partido porque para la democracia «es imprescindible que haya equilibrio y control, que haya posibilidad de alternancia en el ejercicio del poder y eso requiere un sistema de partidos políticos fuertes».

La respuesta estuvo a cargo del diputado electo Miguel Bazze, quien salió a cruzar a Storani, a quien acusó de querer posicionarse dentro del partido «intentando instalar la idea de un radicalismo en crisis». El jefe del Comité bonaerense del radicalismo le recordó a Storani su pertenencia al Gobierno de Fernando de la Rúa, quien debió renunciar a la presidencia en medio de una grave crisis económica, social e institucional.

«El partido no está en crisis. Sacamos dos millones y medio de votos, somos la segunda fuerza parlamentaria y pudimos llevar candidato presidencial propio después de cuatro años; y todo eso haciéndonos cargo de lo que dejó en la memoria de la sociedad el Gobierno de la Alianza», disparó Bazze.

«Storani fue ministro del Interior de la Alianza, perdió todas las (elecciones) internas y él pide que se vayan todos. Esto es poco serio», chicaneó.

Por otra parte, Bazze aseguró que el acuerdo con el excandidato a gobernador bonaerense De Narváez fue «sólo distrital» y que de «ninguna manera desnaturalizó el perfil progresista del radicalismo».

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