25 de octubre 2011 - 00:00

UCR ya pelea por control del partido y bloques

A sólo 24 horas de la elección comenzaron en el radicalismo los movimientos para reacomodar la conducción partidaria y marcar responsabilidades sobre el tercer lugar que finalmente logró Ricardo Alfonsín y al mismo tiempo por el comando del bloque de Diputados que aún, con sus 42 bancas, continúa siendo el segundo tras el kirchnerismo. El mendocino Ernesto Sanz, presidente de la UCR, fue el primero en lanzar el debate dentro del partido. No era para menos: enfrentó a Alfonsín en la interna, se retiró casi junto con Julio Cobos y luego quiso luego intervenir en la campaña presidencial sin mucho éxito. Desde ese momento el jefe partidario se mantuvo alejado y crítico en la intimidad de la conducción de la campaña del radicalismo.

Ayer Sanz fue directo: «Es momento de identificar errores para corregirlos y no para autoinfligirse más daño o para generar escenarios de conflictos internos que aprovechen quienes, desde afuera de la UCR, apuestan a afectarla. La exhortación es, entonces, a todos los radicales para iniciar esta nueva etapa con el máximo de responsabilidad y compromiso», dijo ayer el mendocino en un comunicado que emitió desde San Rafael, en su provincia.

«Como la fuerza opositora más importante en el Congreso de la Nación y en la representación territorial del país, debe ser garantía de control republicano y, a la vez, vehículo de acuerdos sobre políticas públicas que deben estar al margen de la competencia electoral», prometió el jefe partidario y pidió «trabajar intensamente hacia el interior del partido para reencontrarse como instrumento dinámico al servicio de la sociedad, con una actitud propositiva y con visión de futuro».

En lenguaje llano eso significa el comienzo del debate por la conducción partidaria y un intento de desembarco en escena de quienes, en principio, fueron los creadores de la candidatura de Alfonsín.

Pero aunque parezca la antesala de una guerra, ni a Sanz ni al jujeño Gerardo Morales les conviene abrir flancos débiles hacia afuera del partido, donde también espera el momento una serie de dirigentes que no quiere romper de lleno con la Casa Rosada. Así aparecen en escena los costos políticos de haber perdido los gobiernos de Catamarca y Río Negro, aunque fueran de la mano del radicalismo K, y el fracaso en la antes prometedora elección mendocina, manteniendo sólo en el activo radical la complicada gobernación de Corrientes.

El mandato de Sanz al frente del partido vence en diciembre, pero la conducción radical piensa en una prórroga hasta marzo. El problema es que Sanz aún no definió si está dispuesto a otro mandato.

Vuelve al primer lugar, entonces, el jujeño Gerardo Morales, que ya fue presidente de la UCR y ahora ocupa la conducción del bloque de senadores. Morales viene con un activo extra esta vez: logró renovar su banca como senador por Jujuy y le aportó la mejor perfomance del país a la lista de Alfonsín, logrando el 29,38%. Sólo lo supera el caso de la lista de radicales en La Pampa, pero con la diferencia de que allí el acuerdo incluyó a Hermes Binner y Margarita Stolbizer.

La definición de la continuación o no de Sanz desde diciembre es clave para definir si habrá, nuevamente, un enroque con Sanz entre la presidencia del partido y del bloque de senadores, como sucedió hace dos años.

La pelea no se limitará a ese lugar. En Diputados, el cordobés Mario Negri quiere la conducción del bloque que Alfonsín le dio a Ricardo Gil Lavedra, pero para lograrlo deberá lidiar con otro cordobés, aunque no de su línea en la UCR, Oscar Aguad, el mismo que fue desplazado por el alfonsinismo de ese cargo.

En el baile de la silla para definir la conducción de la UCR hay que anotar a esos nombres y a otros, que lograron control territorial y bancas y ahora los harán valer. Algunos de ellos son Ramón Mestre, que retuvo la capital cordobesa; el mendocino Víctor Fayad, el vicegobernador electo de Santa Fe, Jorge Henn, o el primer diputado electo por el radicalismo de Mendoza, Enrique Vaquié.

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