9 de marzo 2012 - 13:50

UIA llevó planes a Brasil; vuelven sólo con promesas

• ENTREVISTA CON MINISTROS DE DILMA ROUSSEFF.
• CUITAS POR EL DÉFICIT

Promesas y expresiones de buenos deseos. Así podría resumirse lo sucedido ayer en Brasilia con la delegación de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se entrevistó con dos ministros de la administración de Dilma Rousseff para intentar morigerar la crisis que atraviesa el comercio entre Brasil y la Argentina.

La misión de la central fabril está encabezada por su titular, José Ignacio de Mendiguren, y lo acompañaron Cristiano Rattazzi (Fiat), Federico Nicholson (Ledesma) y Luis Betnaza (Techint).

Que hayan viajado a Brasil el presidente de una de las principales terminales automotrices del país es un claro indicador de que la falta de insumos y autopartes ya ha llegado a un nivel más que preocupante en esa industria, y se reabre la posibilidad de que las fábricas se vean obligadas a modificar sus esquemas de producción.

La reunión más importante de la jornada de ayer fue la que mantuvieron con Fernando Pimentel, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior. La propuesta que llevaron los empresarios argentinos se basa en la necesidad de que Brasil le compre más a la Argentina; eso -le aseguraron al funcionario brasileño- garantizaría una mayor flexibilidad del Gobierno argentino a la hora de abrir las puertas de la aduana a los productos e insumos provenientes de Brasil. El ministro prometió «estudiar el caso».

Los industriales argentinos llevaron un listado detallado de los productos que Brasil compra extrazona y que producen empresas argentinas.

En ese punto los empresarios recordaron que las presidentes Cristina de Kirchner y Rousseff se habían comprometido a evitar en conjunto la muchas veces anunciada y temida -pero nunca concretada- «invasión china»; Pimentel siguió tomando nota.

Más tarde se vieron con el ministro de Hacienda Guido Mantega, a quien también le recordaron que Brasil acumula 80 meses consecutivos de superávit comercial con la Argentina, y le dijeron que sería hora de equilibrar la balanza con más compras por parte de Brasil.

Mendiguren le dijo al funcionario que en la actualidad las empresas locales están en condiciones de incrementar sus exportaciones industriales hacia Brasil en al menos u$s 6.000 millones. Hoy las compras brasileñas extrazona (o sea, fuera del Mercosur) trepan a los u$s 30.000 millones, lo que dejaría un margen grande para incrementar las ventas argentinas.

Los planteos se parecen bastante a lo que intentó hacer hace un mes Paulo Skaf, presidente de la poderosa FIESP (Federaçao da Industria do Estado de Sao Paulo), que propuso comprar barcos hechos en la Argentina y combustibles a cambio de que se reabriera la entrada de productos brasileños.

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