Último tramo de feroz puja del PRO por candidatos de barrios

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Todo muy cordial ante las cámaras entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, que igual mantienen los dientes apretados en la primera y feroz interna del macrismo, que guarda una puja voto a voto en las últimas horas de la campaña hacia las PASO. Esa rivalidad no sólo es por la candidatura mayor a la jefatura de Gobierno, sino que imprime pelea también en las candidaturas de representantes barriales, donde Michetti y Larreta llevan listas distintas para las categorías de comuneros.

Es la conformación de las 15 juntas comunales de siete miembros cada una cuyos candidatos también se definen en la elección del próximo 26 de abril.

Curioso: Mauricio Macri repele esa descentralización y a pesar de dominar el PRO esas juntas, le vienen lloviendo quejas por la desatención y la falta de protagonismo.

Macri rechaza las facultades que la Constitución local otorga a esas unidades y el centenar de cargos que ha creado, algo que no quisieron llevar adelante tampoco sus antecesores pero que él debió concretar forzado por la Justicia.

Como sea, cualquiera de los dos PRO que se corone como candidato a jefe de Gobierno y si se cumplen los pronósticos el que gane vencerá también en la elección general del 5 de julio, deberá lidiar con comuneros no propios.

No todo es cordialidad, como intentan demostrar Rodríguez Larreta y una Michetti herida más con la designación de Diego Santilli como vicejefe (ver nota aparte). De pronto importa la elección de comuneros porque será, especialmente para el que pierda las PASO del PRO, una estructura propia con cargos y algún poder de acción en el futuro Gobierno porteño.

Los equipos de los dos precandidatos buscarán como nunca la próxima semana, última de campaña, aumentar los timbreos vecinales que vienen realizando para dar a conocer las bondades de sus candidatos a comuneros en las quince zonas en las que está dividida la Ciudad de Buenos Aires.

De esa manera, al llevar dos listas distintas el PRO, en un reparto de votos entre Michetti y Rodríguez Larreta, la conformación definitiva de la boleta que llegará a la elección general terminará mezclando, de acuerdo con el sistema de reparto D'Hont, los candidatos a comuneros de uno y otro lado. A menos que hubiera en las PASO una diferencia grande de votos, ese reparto evitará que los representantes en barrios del PRO sean dominados por el vencedor de la interna, que deberá aceptar el surtido.

No ocurre lo mismo con la lista macrista de precandidatos a la Legislatura porteña, ya que allí no hay interna. Es una boleta de puño y letra de Macri que tanto el jefe de Gabinete como la senadora comparten, así solamente el mecanismo de reparto se aplicará en las PASO a comuneros.

Además, para la oposición al macrismo, la división en dos listas de la agrupación que aseguran concentrará la mayor porción de adhesiones beneficia para subir en la grilla de resultados, aunque no en la elección definitiva, y para mostrar en los barrios una diferencia menor de votos con respecto a la boleta de Rodríguez Larreta y la de la senadora porteña.

Como sea, además de un despliegue inusual que prometen las campañas en el último fin de semana anterior a la elección, el macrismo intentará exprimir todos los ardides para captar votos para la categoría menor, que se definirá junto a las candidaturas a jefe de Gobierno y treinta legisladores porteños.

Se trata de 105 cargos en disputa, una elección que también divide a otras agrupaciones que no lograron allí acordar una lista única para los barrios.

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