9 de mayo 2018 - 00:00

Un acuerdo ambicioso y controvertido

El acuerdo entre Irán y el Grupo 5+1, firmado en Viena el 14 de julio de 2015, obligaba a aquel país a someter su programa de enriquecimiento de uranio a un sistema de controles y limitaciones escalonado durante 25 años.

La cantidad de centrifugadoras utilizadas para enriquecer uranio debían ser reducidas de 19.000 a 6.000 en los primeros diez años.

Esas máquinas solo podrán enriquecer el uranio al 3,67%, suficiente para servir como combustible pero no para producir armas nucleares, que requieren un 90%.

Irán debía también reducir drásticamente por 15 años sus stocks de uranio enriquecido a bajo nivel de más de 10.000 a 300 kilogramos.

La única planta en la que Irán podrá enriquecer uranio es Natanz. El reactor de agua pesada de Arak será convertido en un reactor de investigación para que no produzca plutonio.

El embargo de la ONU a las importaciones y exportaciones de armas convencionales sigue vigente durante otros cinco años a partir de 2015.

A cambio, las naciones occidentales levantaban las sanciones económicas.

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