12 de marzo 2012 - 00:00

Un antecedente impune

La Casa Blanca se comprometió a investigar lo sucedido ayer en Kandahar y expresó sus condolencias, pero antecedentes de masacres similares en Irak y Afganistán no alientan expectativas de que se llegue a un final justo.

Por caso, en enero pasado, el sargento estadounidense Frank Wuterich, quien admitió su culpabilidad en el asesinato de 24 civiles iraquíes en 2005, fue sentenciado a la degradación de su rango a soldado y a la exigua pena de 90 días de prisión, lo que se consideró cumplido durante el proceso.

El resto de los siete acusados por la denominada «masacre de Haditha» habían sido exculpados.

Wuterich, de 31 años, acordó con la fiscalía militar la admisión de culpabilidad a cambio de una pena reducida.

Los hechos que involucran a Wuterich se remontan al 19 de noviembre de 2005, luego de que un militar estadounidense muriera a causa de una bomba artesanal colocada en una ruta en la localidad de Haditha, a 260 kilómetros de Bagdad.

Al ver a su camarada muerto, Wuterich, que no tenía experiencia previa de combate, envió a sus hombres a la caza de insurgentes. Como consecuencia de la orden del sargento, pobladores de Haditha fueron masacrados, muchos de ellos niños y mujeres.

Al conocerse la noticia en Irak, familiares de las víctimas y residentes de Haditha expresaron su estupefacción por la sentencia. «Esto es una agresión a la sangre de los iraquíes», lamentó el abogado Jalid Salman, quien es además concejal de la ciudad. «Eso es un castigo para crímenes menores. Pero ¿matar a 24 personas inocentes y recibir una pena de tres meses? Es una agresión a la humanidad», evaluó.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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