- ámbito
- Edición Impresa
Un baño de conurbano contra el temor al 97
Néstor Kirchner planeó ayer una caminata por José C. Paz, pero no pudo: la tropa que reunió Mario Ishii lo obligó a hacer el recorrido sobre una camioneta.
Ayer, en José C. Paz, dominio de Ishii, Kirchner volvió a la calma: repartió sablazos a Mauricio Macri, Julio Cobos y las privatizaciones, sostenido sobre la multitud que le arrimó el jefe local entre promesas de que el domingo el PJ obtendrá más del 50% de los votos.
Ahí radica la principal intriga. Los intendentes duplican o triplican, en general, la imagen positiva de Kirchner. Muchos son, además, candidatos testimoniales. Lo que nadie sabe es cómo se va a comportar el votante ni si la tracción será de abajo hacia arriba o si el ex presidente «planchará» a los candidatos locales.
Dos casos. En La Plata, De Narváez tiene un 35% de intención de voto pero su candidato local, Gonzalo Atanassof araña el 15%. En tanto, por el PJ, Gabriel Bruera suma el 44% y Kirchner pisa el 20%. ¿Cómo se ordenará ese puzzle? Cada uno hace el análisis más conveniente.
Para traccionar hacia arriba, Scioli se arrima a los intendentes. Ayer, por caso, mandó a Alberto Pérez, se mostró con Bruera: el jefe de Gabinete embistió contra Elisa Carrió. «Sus críticas son funcionales al narcotráfico», la castigó.
Otro ejemplo. En General Belgrano, De Narváez obtiene un 30% pero su candidato local apenas un 3%. Ishii, de hecho, espera obtener un 60% de los votos pero Kirchner aparece, como mínimo, 10 puntos abajo del intendente.
Sobre los números de La Matanza, Alberto Balestrini le dijo a Kirchner que gana por 20 puntos, pero en las encuestas previas entre el vice, el intendente local y el ex presidente hay 10 puntos de diferencia. ¿Cuánto significa un 10% de padrón? Cerca de 80 mil votos.
Difícilmente, coinciden en el PJ y en la oposición, se produzcan niveles tan altos de corte de boleta. La clave, entonces, es qué prioriza el elector en el momento final: apoyar al intendente o votar contra Kirchner. Ninguna encuesta tiene la fórmula mágica para proyectar esa operación.


Dejá tu comentario