4 de noviembre 2014 - 00:00

Un banquero dijo no a Dilma (y Lula impulsa a otro)

San Pablo - Un esperado gesto de Dilma Rousseff para reconciliarse con el mercado financiero, que jugó contra la perspectiva de su reelección a lo largo de la última campaña electoral, terminó en fracaso, cuando Luiz Carlos Trabuco, presidente de Bradesco, uno de los principales bancos privados de Brasil, rechazó asumir como ministro de Hacienda.

Así lo reveló ayer el diario especializado Valor Econômico, que aseguró que el titular del segundo banco privado del país mostró "desinterés" en la propuesta de la presidenta.

Sin embargo, ésta no desiste de la idea de ubicar en ese estratégico cargo a un hombre respetado por el mercado y, dada la negativa de su primera opción, comienza a reducir su resistencia al nombre de Henrique Meirelles.

Éste, un ex CEO de BankBoston y presidente del Banco Central a partir de 2003, es impulsado con insistencia por Luiz Inácio Lula da Silva. Hasta ahora, Rousseff desoía ese consejo por afirmar en privado que no tenía buena relación con él, pero según fuentes cercanas al Palacio del Planalto el clima podría comenzar a cambiar.

Meirelles fue la gran apuesta de Lula da Silva para calmar a los mercados tras ser elegido en octubre de 2002, en momentos en que los inversores temían por las políticas que podría impulsar dado su pasado de líder sindical de izquierda. Justo lo que Dilma necesita hoy.

Según distintas fuentes, las opciones de la mandataria para la asunción de su segundo mandato el próximo 1 de enero quedan así reducidas entonces a dos: Meirelles y Nelson Barbosa, "exnúmero dos" del Ministerio de Hacienda que se retiró el año pasado por discrepancias con Guido Mantega, cuya salida fue confirmada en la campaña por la propia jefa de Estado.

Barbosa, un desarrollista, era el favorito de Rousseff, pero la insistencia de Lula da Silva por Meirelles la llevó a pensar en la alternativa de Trabuco, ahora descartada, según Valor Econômico.

Se espera pronto una definición, una vez que la presidenta finalizó un breve período de descanso en Bahia.

Para Dilma, la elección de su ministro de Hacienda es la gran decisión del inicio de su segundo mandato. La presidenta sabe que la economía de Brasil necesita un ajuste del gasto este año, así como relanzar la inversión y el crecimiento, después de cuatro años de magros resultados. Este año, de hecho, el país entró en recesión técnica y finalizará con un magro avance de menos del 0,3% del PBI.

Asimismo, el empresariado se queja por un despunte de la inflación, que en los últimos doce meses se ubicó por encima del 6,5%, el techo de la meta fijada por el Banco Central.

La Bolsa de San Pablo cayó ayer un 1,25% debido a una toma de ganancias tras el avance del 7% de las dos ruedas previas. Analistas aseguran que crece la impaciencia del mercado por señales sobre la formación del nuevo equipo económico.

Agencia Reuters y Ámbito Financiero

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