Un barrio intercultural y sustentable

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 Conocida por uno de los paisajes más bellos que la naturaleza pueda brindar, la localidad de San Martín de los Andes, en Neuquén, avanza en una experiencia habitacional que amalgama una serie de principios que apuestan al respeto a la diferencias, pero también al cuidado del medio ambiente, recuperando la mirada armónica de los pueblos originarios.

Se trata del Barrio Intercultural Lote 27 del Parque Nacional Lanín, con la finalidad de albergar a 250 familias en situación de emergencia habitacional, la mitad de las cuales serán de origen mapuche y el otro cincuenta por ciento huincas -vocablo mapuche que hace 500 años denominaba a los conquistadores y ahora se aplica a los criollos, los no mapuches-.

Para avanzar con la construcción del barrio, la Dirección Nacional de Preinversión Municipal (Dinaprem), que conduce Daniel De Giano, y el municipio de San Martín de los Andes, firmaron un nuevo convenio para el financiamiento de estudios de preinversión para la realización del proyecto ejecutivo.

"El barrio es todo un desafío, tanto para la Dinaprem como para nosotros. Hay una diferencia sustancial en el concepto de interculturalidad. Una cosa es la multiculturalidad donde hay presencia de varias culturas y todas conviven, pero la interculturalidad tiene como desafío construir algo en común, aquellos que procedemos de culturas diferentes convivimos en un mismo espacio territorial casi diría yo como socios, como integrando una nueva comunidad totalmente diferente a una y a otra", explicó, en diálogo con Ámbito Municipal, Juan Carlos Fernández, intendente de San Martín de los Andes.

La construcción del barrio en el Lote 27 implicó un acuerdo por el cual el Poder Ejecutivo Nacional, a través de la Ley 26.725 votada en el Congreso, transfirió sin cargo a la comunidad Curruhuinca, 400 hectáreas del Parque Nacional Lanín, que estaban cedidas en comodato al Ejército Argentino. De esas 400 hectáreas, 300 son para uso de la comunidad mapuche y 100 se distribuyen, 70 para el barrio intercultural y 30 para el municipio destinadas a salud, educación, deportes y recreación. En la actualidad, ya hay una pista de motocross y bicicross, y está previsto que se construya una escuela técnica de energías renovables. Es que el barrio apunta también a ser ambientalmente sustentable

A principios de 2014 finalizaron los primeros estudios financiados por la Dinaprem, dependiente de la Secretaría de Asuntos Municipales que dirige Ignacio Lamothe, a partir de los cuales el municipio pudo desarrollar el Plan Maestro de urbanización y evaluar la factibilidad técnica, social y económica del Barrio Intercultural. Estos estudios le permitieron al municipio obtener por parte de organismos nacionales y provinciales, el financiamiento de $ 22 millones, necesarios para la implementación del proyecto. Algunos de los aportes más destacados son:

•El financiamiento del Programa Federal de Mejora de Vivienda y Hábitat de Pueblos Originarios y Rurales del Ministerio de Planificación de la Nación, posibilitó que el municipio ya haya comenzado con la construcción de las primeras 56 viviendas, establecidas en el Proyecto de Construcción y Servicios Múltiples desarrollado en el estudio de la Dinaprem. Algunas casas ya están terminadas y se espera culminar todas antes de fin de año.

•Del Gobierno provincial de Neuquén para el mejoramiento de calles (enripiado).

•Del Ministerio de Trabajo de la Nación, para poner en marcha una carpintería, un invernáculo y un taller de apicultura, contemplado en el Proyecto Agroalimentario.

A partir del actual estudio de preinversión financiado por la Dinaprem, el municipio podrá incorporar al plano de urbanización del barrio, los proyectos ejecutivos de redes de servicios de agua potable, agua de producción y electricidad, calefacción, tratamiento de aguas negras y grises; además de elaborar el reglamento interno de ordenamiento urbano. En cuanto al proyecto ejecutivo, Fernández contó que "hasta ahora esas 56 viviendas se hicieron teniendo en cuenta el anteproyecto. El emplazamiento de las casas que es totalmente diferente, son diseños de manzanas circulares con determinada orientación, porque las puertas de las viviendas de los mapuches están orientadas por su cosmovisión hacia el este, a la salida del sol, lo que se respetará. Y además se tienen las reglas de arte de la arquitectura tradicional por una parte y también construcción natural con barro y techo verde".

Otro aspecto para resaltar es que la construcción de las viviendas está en manos de la Asociación Vecinos sin Techo (los criollos) y la Asociación Mapuche Curruhuinca, que es la comunidad más grande de la provincia con 400 familias en 12 mil hectáreas.

También está en marcha la construcción de una carpintería de madera y metálica, para fabricar aberturas para proveer a la industria de la construcción local, lo que dará trabajo a los vecinos del barrio, y un espacio productivo en donde también habrá una producción agrícola-ganadera pequeña pero autosustentable.

Por otra parte, Fernández, quien en 1974 trasladó su militancia e ideales de la Juventud Peronista a las escuelas rurales de Neuquén, para afincarse definitivamente en 1983 en San Martín de los Andes, resaltó que "en el nuevo Código Civil aparece la propiedad comunitaria, siempre estuvo la propiedad privada y la del Estado. Y esta experiencia del barrio intercultural es propiedad comunitaria, es decir, no se pueden vender las casas, sí lo heredan los hijos, o si no hay hijos es la comunidad la que las adjudica, es la aplicación del Código Civil nuevo, pero algo que los indígenas ya lo hacían".

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