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Un bosque para los aventureros al pie del volcán Chillán
Puente colgante en altura, para amantes de la aventura. Pasear a caballo es siempre un programa ideal en lugares de turismo activo.
Termas de Chillán es un buen exponente de esto último, ya que años atrás bien podría haber sido descripto como un secreto bien guardado por los hermanos trasandinos, pero hoy ya son muchos argentinos los que se dirigen directamente hacia ese destino ubicado en el corazón de la montaña, en la impactante región del Bío Bío.
Se trata de un lugar con características muy particulares, que tiene como eje al Gran Hotel Termas de Chillán, que durante el invierno es elegido por esquiadores y durante el resto del año convoca turistas con sus variados atractivos orientados a disfrutar del descanso y la aventura. Allí se puede saltar de un relajante baño termal a la adrenalina del canopy o de una sesión de reiki a un aeróbico trekking, hasta las mismísimas fumarolas del volcán Chillán, superando los 2.500 metros de altura sobre el mar.
Termas de Chillán se encuentra unos 80 kilómetros al este de la ciudad de Chillán, a 180 kilómetros de Concepción y 400 kilómetros de Santiago de Chile. Se accede por la autopista del Itata, y luego Ruta 5, en plena región VIII, llamada del Bío Bío. Ya sobre la Cordillera, en la ladera del volcán Chillán se encuentra esta zona de termas naturales, en medio de un bosque que se tiñe de verde desde la primavera hasta el otoño.
En acción
La frondosa vegetación de montaña, poblada de lengas y coihues, abre el juego para múltiples experiencias dentro del bosque. Una de las más atractivas es el circuito de canopy que fue montado en un recorrido de diez tramos y con alturas que llegan hasta los 25 metros. Todo el que viaje a Chillán debe probar la experiencia liberadora de hacerlo a gran velocidad entre los árboles, amparado en la seguridad que brindan un arnés y un grueso cable de acero. El arborismo es otra forma de estar en actividad y a la vez conectarse con la naturaleza. Es una opción bastante novedosa en la región y consiste en atravesar diversas pasarelas pasando de árbol en árbol, a más de 15 metros de altura. El aventurero marcha sujetado por un arnés y salvo problemas agudos de vértigo es una experiencia que puede disfrutar toda la familia. El canyoning es otra posibilidad muy recomendable, ya que permite descubrir la frescura de cascadas próximas al hotel. Se trata de descender por la piedra, ayudado por una cuerda en las paredes naturales donde se precipita el agua.
Las cabalgatas son otro clásico de Chillán. Son una buena forma de recorrer esta bella región y animársele a la ladera del volcán. Un circuito muy elegido es el que, bajo la conducción de guías, lleva hasta las fumarolas, un camino que permite acercarse a uno de los cráteres y luego hasta unas fumarolas donde se puede tomar baños termales y de barro natural en piletones que se forman en el suelo. Siguiendo camino se puede acceder a Aguas Calientes, donde se cruzan cursos de agua cálidos y fríos. Este mismo recorrido también se puede realizar a pie, en un trekking de mediana dificultad, que presenta como mayor obstáculo el camino de ida, por lo empinado que es el sendero marcado sobre la ladera (ver aparte).
Con el bosque como escenografía también se puede jugar al paint ball, simulación de guerra en la que las balas son reemplazadas por pintura de colores y en general todo termina en una batalla de risas.
El golf es otra de las propuestas en Chillán, con una cancha de 9 hoyos con vistas a todos los picos montañosos de la región.


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