5 de julio 2010 - 00:47

Un "cable" reservado alimentó teoría de ex embajador Sadous

• Lo envió Sigal. Timerman dijo que no lo recibió. Términos

Eduardo Sigal
Eduardo Sigal
Ocurrió en el peor momento: un cable reservado destinado al canciller Héctor Timerman, al secretario de Comercio Exterior de la Cancillería Alberto Chiaradía y a Alicia Castro, embajadora argentina en Caracas, se filtró y agitó la polémica en torno de los negocios entre la Argentina y Venezuela.

El texto, enviado por Eduardo Sigal, segundo de Chiaradía, informó sobre el reclamo de dos empresas argentinas interesadas en participar de las negociaciones para un plan energético en Venezuela y mencionó las gestiones de un funcionario ligado a Julio De Vido.

El contenido confidencial trascendió a más de los tres destinatarios previstos y sobre el fin de la última semana fue recibido por más de cien diplomáticos. En medio del caso Sadous apareció en escena.

La novedad, en Cancillería, trascendió el jueves y llegó a oídos de Timerman, que estaba justamente a punto de viajar a Venezuela. En el Gobierno, en tanto, estalló una doble furia: por haberse filtrado pero, sobre todo, por el contenido.

Ayer Sigal dedicó su domingo a explicar la utilización del término «paralela» que usó en la comunicación interna y que remite a la versión del ex embajador Eduardo Sadous respecto de la existencia de gestiones «paralelas» a las oficiales con el Gobierno de Hugo Chávez.

Justificó que existan «conversaciones» de funcionarios que no son del staff de la Cancillería y explicó que habló de «paralela» en el sentido de «paralelamente». Dijo, además, que se trató de un mensaje informal dirigido al canciller, Chiaradía y la Embajada en Caracas.

En la misma línea, Sigal le dijo a este diario que trasmitió el pedido de dos compañías para ser incluidas en la nómina de empresas argentinas interesadas en participar en el plan de reconversión energética que lleva adelante el Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela.

Lo demás, al margen de las argumentaciones, fue trinchera política. El funcionario, que es además presidente del Frente Grande, habló de una «operación política» que tergiversó información interna para «tratar de perjudicar al Gobierno» de Cristina de Kirchner.

«No hubo ni hay diplomacia paralela -dijo- aquí hay un accionar del Gobierno argentino para que los productos elaborados en nuestro país se vendan en el exterior porque exportar es sinónimo de trabajo y si lo que exportamos es con valor agregado, es trabajo de calidad».

De todos modos la oposición usó el contenido del cable reservado -que ayer, por «Twitter», Timerman negó que le esté dirigido- para ratificar la denuncia de Sadous respecto de las gestiones, ajenas a la Cancillería, sobre «negociados» con Venezuela a través de fideicomisos.

Lo de Timerman fue similar. Acusó a la prensa de «inventar» el caso de la embajada paralela al tiempo que afirmó que «a veces», para las reuniones de negocios, hay que «elegir a las empresas más adecuadas». Dijo también que algunos ministerios arman reuniones sin avisar a las embajadas.

En el revoleo Timerman trató de darle el beneficio de la habitualidad a la existencia de esos contactos «no diplomáticos» de funcionarios en el exterior, al dar a entender que los ex ministros Roberto Lavagna y Domingo Cavallo usaban métodos similares.

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