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Un ciclo plagado de fuertes polémicas
El abrazo con llanto incluido con Bilardo pareció que los unía. Sin embargo, a las 48 horas estaba destruyéndolo en Canal 7. Lemme definió la relación como «Tom y Jerry».
Tuvo su primera polémica antes de asumir, cuando no aceptó ni a Sergio Batista ni a José Luis Brown como sus ayudantes de campo y dijo que quería «gente leal». Por eso el 4 de noviembre asumió solo y después se sumaron Miguel Lemme y Alejandro Mancuso.
Allí generó la segunda polémica al pedir como ayudante a Oscar Ruggeri, enfrentado con Julio Grondona, que con su gran cintura hizo que Rafael Savino se encargara de rechazarlo por haber «pedido la quiebra de San Lorenzo». La cosa no terminó allí y el «Cabezón» volvió a aparecer en distintas oportunidades reclamando su posibilidad y hasta en el Mundial, acreditado como periodista de América 2, participó de los «picados» del cuerpo técnico y hasta hizo trascender que era el hombre de consulta del técnico en el sistema defensivo.
Después llegaría la renuncia de Riquelme por «tener distintos códigos de vida», después de unas desafortunadas declaraciones televisivas de Maradona. En abril sufre la derrota aplastante con Bolivia en La Paz y sale el preparador físico Fernando Signorini a decir que jugar en la altura «es inhumano», creando un problema internacional, cuando Diego había hecho campaña junto a Evo Morales para permitir jugar en La Paz.
Luego empiezan los problemas con Carlos Bilardo, a quien le pide que siga los partidos de saco y corbata desde el palco y que tienen su punto más crítico, cuando Bilardo hace trascender una lista mientras Diego estaba en un spa suizo y Maradona sale a decir: «Los jugadores los elijo yo y nadie más se mete».
Viene la dura derrota ante Brasil en Rosario, después que Diego se peleara con la dirigencia de River por el «estado del campo de juego» y la derrota en Paraguay que hace dudar sobre la clasificación. Los triunfos ante Perú y Uruguay le dan la clasificación y llegan los insultos a los periodistas en la conferencia de prensa: «Que la sigan chupando» y «vos la tenés adentro», que hacen que la FIFA lo sancione. Después de la clasificación lo echa a Miguel Lemme, por su cercanía a Bilardo y lo reemplaza por Héctor Enrique. En el año del Mundial parecía que las cosas se calmaban, pero hubo una discusión con Humberto Grondona, quien pedía que escuche más a Bilardo y después la denuncia de un presunto complot en el que estaba incluido para echar a Basile, que hicieron el hijo de Alfio y el ruso Ribolzi. Después, el Mundial, las declaraciones contra Baldassi y la dura derrota ante Alemania que parecen decretar el final.


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