Que el mercado norteamericano está frío es casi evidente. Ayer el Dow retrocedió el 0,38 por ciento, cerrando en 12.548,37 puntos, el precio oro disminuyó el 0,18% y el petróleo se desplomó el 2,72% para quedar en u$s 96,94 (dejó la sensación de corregir la baja que no fue de la semana anterior, lo mismo que el NASDAQ, que terminó el 1,63% abajo del último valor del viernes pasado), ayudando a que los commodities perdieran en promedio el 0,5%, el dólar se desvalorizó el 0,18% frente a las seis principales monedas, y la única puja alcista parece haber sido la que experimentaron los bonos del Tesoro haciendo que la tasa a 10 años se redujese a 3,149% anual. Esto último resulta bastante interesante si tenemos en cuenta que el Tesoro perdió ayer la capacidad de emitir nueva deuda y comenzó a recurrir a los dineros del sistema de seguridad social público para no declararse en quiebra (hay un déficit mensual de unos u$s 100.000 millones que se vienen financiando con nueva deuda). Si bien la idea en el mercado parece ser tratar de minimizar este asunto (en el pasado ocurrió unas 80 veces), lo que no se puede negar es el efecto que tendrá sobre la economía la forzada política de austeridad que debe seguir el Poder Ejecutivo -magnificada por el incipiente crecimiento de la recuperación- hasta que se acuerde una extensión al permiso de emisión. Si bien podríamos decir que fue una buena noticia el anuncio de que el FMI y la UE le prestarían a Portugal (falta que vote el Parlamento) 78.000 millones de euros, los temores a lo que se ve como un inminente default griego borraron cualquier impulso alcista que hubiera podido tener el anuncio. ¿Quién es Hot Rabbit? Ése es el mote de pasillo que se ganó Dominique Strauss-Kahn presidiendo el FMI. Si bien en lo inmediato su arresto no cambia mucho, es posible que su sucesor no sea tan simpático con los gobiernos socialistas como el Conejo.
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