18 de marzo 2011 - 00:00

Un conejo de la galera

Un conejo de la galera
Curioso contrasentido, entre una Bolsa de Tokio inducida para subir y los demás con fuertes bajas. Y cuando el índice japonés retornó a la baja, el resto del mundo decidió propinar un «rebote» a los magullados saldos que venían en la semana. Cuarta rueda, período que venía con claro destino de resultar otro tramo notorio, en caídas generales. Y lo único a la vista, capaz de torcer el rumbo, era una mezcla de Wall Street con Las Vegas: mostrar la galera del mago y extraer un robusto conejo. A tal punto que un simple juego de datos de la economía del norte resultó -en el día- más importante que todo el drama de Japón (y los efectos probables, que seguirán en el tiempo). Con esto, el Dow Jones pudo generar repunte del 1,4%, transmitido a Europa y ordenando una mejora en toda la línea. Llegando al Bovespa más tenuemente, para apenas dejar el 0,33% de suba. Y finalizando en el Merval, que en su versión principal más difundida, rozó el 2% de incremento. Una jornada absolutamente fuera de toda predicción, solamente posible en el mundo bursátil de «Disney» (y sus maravillosos métodos, para reconvertir el plomo en oro). El Merval hizo pista en los «3.208» puntos, siempre encima del cierre previo, desde allí tomó velocidad, despegó y alcanzó altura de «3.269» unidades. Cerca de ello en la clausura, con «3.260». Diferencias abundantes, en favor de alzas por «64» a «25», con Ledesma y Molinos Río a la cabeza de las positivas y en porcentuales suculentos.

Robusta en negocios la zona de las bajas, mucho más delgada la rueda de repuntes. Ayer solamente $ 47 millones girados en efectivo (la notable realización en «cauciones», con $ 297 millones) y en clara evidencia de que se trató de una fecha donde la oferta estrechó filas, volviendo a una disciplina y deteniendo el instinto de fuga. Permitiendo que una cautelosa incursión compradora generara mucho, con poco. Párrafo para Tenaris, que con su 3,6% le dio la relevancia al índice completo. Mucho consternado, mercados impredecibles, rebotes con perfil de manos mágicas. Y la Bolsa, un carnaval.

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