15 de marzo 2018 - 00:14

Un cúmulo de conflictos de larga data con Occidente

La crisis en Ucrania, la elección de aliados rechazados, la actitud hacia Corea del Norte y el vínculo sinuoso con Trump acumularon tensiones.

GESTO. Vladímir Putin viajó ayer a Crimea, territorio hasta 2014 ucraniano y anexado en 2014, para hacer campaña a cinco días para las elecciones presidenciales del domingo. Fue vivado por una multitud en Sebastópol.
GESTO. Vladímir Putin viajó ayer a Crimea, territorio hasta 2014 ucraniano y anexado en 2014, para hacer campaña a cinco días para las elecciones presidenciales del domingo. Fue vivado por una multitud en Sebastópol.
Moscú - Tras más de 18 años en el poder, Vladímir Putin se jacta de haber puesto de nuevo a Rusia en el primer plano de la escena internacional, a costa de un empeoramiento de las tensiones con Occidente sin parangón desde la Guerra Fría.

LAS PRIMAVERAS ÁRABES. Aliado inquebrantable de Damasco, Rusia opuso once vetos a proyectos de resolución de la ONU desde que comenzara el movimiento de protestas en Siria, en abril de 2011 en el contexto de la "primavera árabe", para proteger al régimen de Bashar al Asad.

El Kremlin vio con malos ojos las "primaveras árabes" y vivió como una traición lo ocurrido en Libia. Una intervención internacional, posible tras la abstención de Rusia y de China en una votación del Consejo de Seguridad de la ONU en marzo de 2011, condujo a la muerte violenta de Muamar el Gadafi y sumió al país en el caos.

Por otro lado, la intervención militar rusa en Siria, iniciada en 2015, permitió a las fuerzas gubernamentales arrebatarle la mayor parte del territorio a rebeldes y yihadistas.

Para intentar resolver el conflicto, Rusia constituyó un trío inédito con Irán -otro aliado del régimen sirio- y con Turquía, que apoya a los rebeldes, perfilándose así como un actor importante en Oriente Medio.

LA GUERRA EN UCRANIA. A principios de 2014, la revuelta pro-occidental del Maidán derivó en enfrentamientos armados tras la huida del presidente prorruso Víktor Yanúkovich. En pocos días, hombres armados sin insignia -soldados rusos, como afirmó después Putin- tomaron el control de la península ucraniana de Crimea, que el 18 de marzo pasó a formar parte de Rusia tras un referéndum que la comunidad internacional consideró ilegal.

A esta anexión le siguió un conflicto armado entre el ejército ucraniano y los separatistas prorrusos en el este de Ucrania, que dejó desde entonces más de 10.000 muertos.

Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea acusan a Moscú de apoyar militarmente a los rebeldes, por lo que europeos y estadounidenses impusieron sanciones sin precedentes a Rusia desde 2014. El Kremlin niega esas acusaciones.

LA AMENAZA NORCOREANA. A diferencia de Washington, que durante mucho tiempo agitó la amenaza de las sanciones, Moscú siempre pidió diálogo con Pyongyang, siguiendo una hoja de ruta definida pergeñada junto a China.

Aun así, Rusia apoyó a fines de 2017 una resolución de la ONU para imponer nuevas sanciones a Corea del Norte, con restricciones a las importaciones de petróleo, cruciales para sus programas nuclear y misilístico.

A principios de enero, Putin alabó al líder norcoreano Kim Jong-un, "un político maduro", cuando este último envió señales de apertura en su discurso de Año Nuevo.

EL FACTOR TRUMP. Moscú y Washington se oponen en un gran número de temas internacionales, como Ucrania, Irán y Siria. Pero, desde la elección de Donald Trump, que prometía un acercamiento a Rusia, sus relaciones empeoraron a raíz de las acusaciones de injerencia del Kremlin en las presidenciales estadounidenses, con la supuesta ayuda de "hackers" y "trolls" en las redes sociales.

Moscú lleva años denunciando el despliegue de un escudo antimisiles estadounidense en Europa del Este y el refuerzo de la OTAN en sus fronteras, lo que le sirve de excusa para fortalecer sus propias capacidades militares.

En febrero, Washington anunció que quería dotarse de nuevas armas nucleares de baja potencia, mientras que Putin presumió a principios de marzo de unos nuevos misiles rusos "invencibles", imposibles de abatir debido a la velocidad hipersónica que desarrollan, despertando el temor de una nueva carrera armamentista.

ÁREAS DE INFLUENCIA. Mientras la tensión con Occidente crece, Rusia busca estrechar lazos con sus aliados tradicionales, como China, India o Venezuela.

Ligados por un enorme contrato de abastecimiento de gas ruso a China, Moscú y Pekín suelen mostrarse unidos también en la escena internacional, principalmente en las votaciones de la ONU. Sus relaciones están en el "mejor nivel de la historia", según el presidente chino, Xi Jinping.

Rusia firmó en los últimos años varios contratos con India, un importante cliente de armamento ruso, y reforzó sus lazos con América Latina, principalmente con Venezuela. Además, Moscú dio recientemente un espaldarazo económico a Caracas, en plena debacle económica, reestructurando deudas por 3.000 millones de dólares.

Agencia AFP

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