La nómina de ministros -completada el miércoles- que conformarán el equipo de su segundo Gobierno sugiere que la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) usó como criterio de elección la necesidad de garantizarse el apoyo de aliados en el Congreso, y también de los sectores más izquierdistas de su propio partido.
"Dilma sólo tiene un camino a seguir para que su segundo mandato tenga alguna chance de ser exitoso: en los dos primeros años, 2015 y 2016, tendrá que arreglar la economía", apuntó el analista del portal UOL Fernando Rodrigues.
Para emprender esa tarea, agrega, Rousseff "tendrá que disgustar a mucha gente del centro hacia la izquierda del espectro político, haciendo contención de gastos y reduciendo beneficios públicos incompatibles con los ingresos del país".
En un intento por agradar a los sectores más radicales de PT, la presidenta ubicó entre los cuatro "ministros del Planalto" (Presidencia) -el núcleo duro del Gobierno-, a dos representantes del sector minoritario del PT Democracia Socialista (DS), opositor de la agrupación Construyendo un Nuevo Brasil (CNB) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Son ellos el futuro ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Miguel Rossetto; y el de Relaciones Institucionales, Pepe Vargas. Ambos formarán el círculo más próximo a Rousseff junto al titular de la Casa Civil (jefatura de gabinete), Aloizio Mercadante, y de Justicia, José Eduardo Cardozo.
"La presidenta precisa tener a su lado, en 2015, a aquellos que puedan controlar al 'petismo' insatisfecho cuando sea necesario defender en público y en el Congreso la reducción de ciertas ventajas laborales como las que fueron anunciadas el lunes", afirma Rodrigues.
Izquierda
"La DS es una tendencia minoritaria, pero está entre las facciones de izquierda más robusta. Es evidente que en 2015 las principales críticas al Gobierno de Dilma vendrán de la izquierda y no de la derecha petista", puntualiza el especialista.
Tanto es así, que poco después de anunciado el economista ortodoxo Joaquim Levi como ministro de Hacienda, los sectores más radicales del PT comenzaron a pedir su cabeza.
"Levy fue elegido para adoptar una política económica de ajuste fiscal severo con el fin de hacer que la inflación vuelva al centro de meta proyectada, del 4,5%, producir un superávit primario sin trucos contables y mantener el cambio bajo control, con el dólar a 2,4 reales", añaden a su vez fuentes citadas por el diario Folha de Sao Paulo.
La defensa de Levy y su política de ajuste económico es un tema que "en la visión de la presidenta trasciende los partidos por significar la supervivencia misma del proyecto de Gobierno", añaden.
Respecto a la consideración de la mandataria con partidos aliados, analistas aseguran que también primó, además de elegir políticos con liderazgo en el Congreso, la necesidad de quitarle poder de influencia al PT y al principal socio del Gobierno en el Congreso, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
Al darles más poder a partidos menores, la presidenta intenta "reducir el poder de influencia de los dos principales partidos de la coalición en sus escenarios favoritos: el PT dentro del propio Gobierno, y el PMDB dentro del Congreso", señala Folha.
En el nuevo equipo de Gobierno, el PT comandará un total de 14 ministerios, el PMDB seis y el Partido Laborista Brasileño (PTB) dos. El resto de los aliados comandará una cartera cada uno.
Varios secretarios de Estado nominados no poseen filiación política. Es el caso del titular de Hacienda y los demás integrantes del equipo económico: el economista Nelson Barbos a, quien dirigirá la cartera de Planificación; Armando Montero, que lo hará en la de Desarrollo; y Alexandre Tombini, quien permanecerá al frente del Banco Central.
| Agencia DPA |


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