23 de octubre 2013 - 00:25

Un fallo discutido que vaticina más tensiones

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
Ayer por la mañana dos abogados cercanos al despacho del gobernador Gerardo Zamora peregrinaron hasta el cuarto piso del Palacio de Tribunales, puntualmente rumbo a la vocalía de Juan Carlos Maqueda. Estuvieron poco tiempo, minutos apenas, para llevarse un panorama sombrío de esas oficinas que dirige el más político de los ministros del tribunal. Supieron que sólo Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco estaban a favor de que el tribunal se excusara de tratar el tema y la causa volviera a la Justicia santiagueña, destino que le habría garantizado un domingo electoral a Zamora, uno de los aliados del kirchnerismo que en las primarias logró destacarse entre tantas noticias adversas.

Los peores designios para este radical K ya habían comenzado el domingo por la noche, cuando en la Corte se supo que Eugenio Zaffaroni no participaría del acuerdo de ayer. Los viajes del ministro -en su mayoría por compromisos académicos- se han transformado en un permanente foco de intrigas en la calle Talcahuano, donde, según una lógica no escrita, los fallos de alto contenido político deben contar si no con el voto, al menos con la presencia de todos los magistrados.

Ricardo Lorenzetti logró ayer los votos justos para aplicar su visión aperturista que, entiende, debe tener el tribunal respecto de los principales "issues" de la arena política. El atajo para admitir el debate fue sutil: para el justice no estaban en juego las instituciones de Santiago del Estero, sino el artículo 5 de la Constitución que insta a las provincias a mantener formas republicanas de gobierno, formas que, de habilitarse una nueva elección de Zamora, podrían haberse visto avasalladas.

Los plazos, al igual que cuando comenzó en la Corte el naufragio de la reforma judicial del Gobierno, fueron determinantes. A la acción de mera declarativa de certeza (que es viable cuando los jueces dudan del alcance de una ley) se adjuntó una cautelar contra el artículo 152 y la disposición sexta de la Constitución de Santiago del Estero, hecho poco habitual en acciones de este tipo, pero justificada en la necesidad de suspender la elección a gobernador pautada para el próximo domingo.

Lorenzetti
, Maqueda, Carlos Fayt y Enrique Petracchi no dejaron de propinar dos puntadas sin eufemismos. Una para con los jueces santiagueños que avalaron la postura de Zamora ("no se pueden interpretar las normas para luego violentarlas así nomás", deslizó uno de los ministros) y otra para con los partidos políticos, especialmente el Frente Cívico que postulaba al gobernador, por falta de nociones republicanas.

El rechazo de Argibay a firmar la resolución encuentra su explicación no tanto en el texto de ésta sino más bien en su visión del Poder Judicial, más restrictiva que la de Lorenzetti, y que tuvo un antecedente muy reciente cuando la jueza no firmó la acordada propuesta por Lorenzetti para integrar comisiones de jueces que piensen reformas: "Esa es tarea de los gobiernos, no nuestra"

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