26 de diciembre 2011 - 00:00

Un fantasma asusta al Kremlin

Moscú - La manifestación en Moscú contra Vladimir Putin desacralizó el sistema instaurado por él hace once años cuando faltan menos de tres meses para las presidenciales, lo que obligará al hombre fuerte de Rusia a reflexionar sobre una remodelación, estimaban ayer los analistas.

Los canales de TV estatal, bajo control del poder, rompieron un tabú mostrando la concentración multitudinaria del sábado y a los líderes de la oposición, pero sobre todo mencionando directamente que iba dirigida contra Putin.

«El desafío no va a decaer. Ya ni siquiera es un tema de manifestaciones, sino de la opinión pública que ya no considera al poder actual como una institución legítima», estimó Evgueni Gontmakher, dirigente del centro de política social del Instituto Económico.

«El poder hace concesiones pero lleva retraso, es una señal de situación prerrevolucionaria», dijo Gontmakher.

El principal ideólogo de la era Putin, Vladislav Surkov, adjunto al jefe de la administración presidencial, reconoció en una entrevista el viernes que la sociedad había cambiado de forma radical.

«Las estructuras tectónicas sociales se han movido», declaró al diario Izvestia, considerando que el régimen debía emprender reformas para recuperar su «autoridad moral». «¿Quién querrá apoyar la corrupción, la injusticia y un sistema sordo en el que progresa la idiotez? ¡Nadie! Ni siquiera los que forman parte de él», declaró.

Putin, candidato a las presidenciales de marzo de 2012, ya prometió una modernización del sistema político cuyas principales líneas fueron anunciadas el jueves por el presidente Dmitri Medvédev.

Estas medidas están destinadas a facilitar el registro de los partidos políticos y a restaurar la elección de los gobernadores regionales, nombrados por el Kremlin desde 2004. Según los analistas, esto muestra que el régimen está inquieto.

«El poder teme que la situación degenere», recalcó Alexandre Konovalov, director del Instituto de Evaluaciones Estratégicas consultado por la agencia AFP.

«Putin quedó desacralizado y su régimen pierde legitimidad», añadió. Aunque sus partidarios aseguran que sigue contando con el apoyo de la mayoría, Putin pierde fuelle en las encuestas. «Sus relaciones con las élites comienzan a cambiar, ya no es un árbitro supremo. En un momento dado la élite podría decidir sustituirlo para prevenir la destrucción del sistema bajo la presión de la calle», consideró Nikolai Petrov, analista del centro Carnegie de Moscú.

De hecho el exministro de Finanzas, Alexei Kudrin, al que Putin considera un «amigo», se manifestó el sábado y abogó por un diálogo entre el poder y la oposición para evitar «una revolución».

«Las posibilidades de que Putin salga elegido son grandes, pero ya no puede frenar la caída de su popularidad. Tras la elección tendrá que cambiar el sistema político personalizado. No creo que Putin sea capaz de hacerlo», dijo Petrov.

Según Gontmakher, tiene que tomar medidas «extraordinarias para salir de esta situación y salvar las apariencias».

«El poder tiene una posibilidad pero es pequeña. Más le valdría a Putin reflexionar sobre su estrategia de salida», concluyó Gontmakher.

Agencia AFP

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