24 de diciembre 2008 - 00:00

Un fantasma que tomará cuerpo con el tiempo

Un fantasma que tomará cuerpo con el tiempo
Moscú - A pesar del invierno (boreal) relativamente suave, la caída de los precios de la energía y las reservas completas, el tema del gas y Rusia vuelve a generar inquietud en Occidente este fin de año. Primero, el monopolio de Gazprom anunció que volverá a cerrar los ductos a Ucrania. Luego, los representantes de una decena de países exportadores de gas, como Rusia, Irán y Qatar, anunciaron ayer en Moscú la fundación de una asociación en torno al gas.
En Occidente se teme desde hace tiempo la creación de una «OPEP del gas». Eso es exactamente lo que desean varios exportadores de gas, pero las posibilidades siguen siendo aún limitadas en comparación con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Desde hace años, los jeques del gas, el monopolio ruso Gazprom, los iraníes y los argelinos discuten acerca de una línea común, eventuales acuerdos de precios y cuotas de extracción. Técnicamente, esto tiene poco sentido en este momento. «En los próximos diez años las condiciones del mercado no permitirán un control de los precios mundiales del gas», comentaron analistas del banco Alfa de Moscú en relación con la reunión del Foro de Exportadores de Gas (GECF, según su sigla en inglés).
Esto significa que una política de precios comunes como en la OPEP recién será posible cuando se pueda trasladar el gas líquido con buques cisterna a un amplio radio por todo el mundo y se lo pueda comerciar a corto plazo. Hasta ahora, el gas sigue fluyendo a través de gasoductos fijos sobre la base de acuerdos de largo plazo. Por eso, proveedores alemanes de energía como E.ON-Ruhrgas o BASF-Wintershall no se cansan de repetir que la provisión con gas ruso está asegurada por bastante tiempo.
En Moscú, los países participantes acordaron después de horas de debate un estatuto común y Doha, en Qatar, como sede de la organización. Las peleas son tradición en el foro. Es así como fracasó una fecha previa para el encuentro de Moscú porque al parecer Irán había anunciado, sin confirmarlo con el Kremlin, un acuerdo para formar una «OPEP del gas».
Rusia, sobre todo, no está muy entusiasmada con la idea. Siendo el segundo mayor exportador de petróleo del mundo, se mantiene firme en su independencia y se niega por eso desde hace décadas a integrar la OPEP. En el negocio del gas, el Kremlin quiere ingresar en los lucrativos mercados de consumidores finales de la Unión Europea (UE) y por ello debe cuidar su imagen. Durante su reciente disputa con Ucrania por el gas, se vio dañada su reputación de décadas como proveedor confiable.
Los productores ven que los consumidores se unen cada vez más y deciden sus intereses juntos. Los lobbystas del gas rusos hablan desde hace tiempo de un «cartel de consumidores». Al Kremlin le irrita que la UE intente junto a los Estados del Mar Caspio construir un gasoducto llamado «Nabucco» sin tener en cuenta a Rusia.
A los participantes aún les resulta difícil precisar los objetivos concretos de la nueva alianza. Se trata de «analizar los mercados de gas y el intercambio de informaciones», dijo el viceministro de Energía, Anatali Jankovski.
Al presidente ruso, Dmitri Medvedev, alguna vez presidente del consejo de vigilancia de Gazprom, le gustó la idea de trabajar estrechamente junto a los exportadores de gas. La formulación de «acuerdo de precios» aún figura en el índice de Rusia. Sin embargo, antes de una recepción para los ministros de Energía extranjeros, el Kremlin anunció que también se iba a hablar sobre «la problemática de la formación de precios del gas».
Agencia DPA

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