12 de diciembre 2008 - 00:00

Un final con mucho morbo

Un final con mucho morbo
En cualquier lugar del mundo, le adjudicaríamos semejante definición a la excelencia del gerente de marketing que maneja el torneo. Acá, en la Argentina, si disfrutamos (o sufrimos) este final de campeonato es obra pura y exclusivamente de que el fútbol está por encima de los dirigentes, los programadores y productores televisivos, los entrenadores, los jugadores, los periodistas, y hasta de los hinchas. El fútbol argentino vuelve a dar una muestra más de supervivencia superando los males ocasionados por propios y extraños, y escapa o se acerca, según el grado de escepticismo de cada uno.
La realidad vuelve a superar a la ficción una vez más, y el grado de morbo que carga todo lo que girará a partir de las 17.20 del domingo es incomparable. Si analizamos la tabla de posiciones a esta altura, San Lorenzo está por encima de todos por diferencia de gol (+16), pero increíblemente cayó contra los tres rivales directos al título. Juega en la cancha de Argentinos contra el local, que fue el equipo que lo eliminó de la Copa Sudamericana hace unos meses. El equipo de La Paternal lo dirige Néstor Raúl Gorosito, que ya tiene todo arreglado de palabra con River y seguramente será presentado la semana próxima. Si le gana a San Lorenzo (su ex club como jugador y DT), abre la posibilidad de que Boca sea el campeón, es decir, el futuro entrenador de River puede favorecer directamente a los de Ischia.
Tigre es dirigido por Diego Cagna, capitán durante años de una decena de títulos de Boca, y cuenta en su plantel con Rodolfo Arruabarrena (un símbolo xeneize). En la búsqueda de su primer título en Primera, «el Matador» le ganó los tres partidos que jugó ante los otros candidatos. Este domingo tendrá enfrente a Banfield, donde juega Nicolás Bertolo, formado y todavía perteneciente a Boca. Si Banfield se lleva un resultado positivo de Victoria, puede favorecer a Lanús, su clásico rival, en la posibilidad de conseguir el título.
Hasta la fecha 18ª, el único puntero era Boca, pero el empate en La Plata le hizo perder la oportunidad de depender de sí mismo. Espera la combinación de resultados para dar la vuelta en la Bombonera este domingo. La posibilidad concreta de una final y si encima se juega en cancha de Vélez revive en la Ribera los fantasmas de finales de 2006, cuando el Boca de La Volpe llevaba cuatro puntos a falta de dos fechas y terminó cayendo en la histórica definición con Estudiantes por 2 a 1.
El final de Lanús es altamente elogiable. De los últimos ocho, ganó seis y empató uno, sólo cayó frente a Estudiantes por la mínima diferencia y dentro de su plantel está instalado que, de haber tenido un inicio de torneo más equilibrado, Zubeldía hoy estaría a punto de dar su primera vuelta como técnico.
A campeonato con definición sin precedentes, ganancia de televisión, y por qué no de radio. El domingo los cuatro partidos comenzarán al unísono y las transmisiones estarán a la altura de las circunstancias. Para los protagonistas, jugadores y técnicos, significará un dato mayor: el que obligue a los relatores a pegar el primer grito de la jornada sabe que tendrá la mitad del recorrido del objetivo deseado. O al menos, el pasaje a la final.

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