El enviado de EE.UU. para Medio Oriente, George Mitchell, se reunió ayer con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el canciller Avigdor Liberman (foto), ante quienes ratificó que los lazos entre ambos países son «inquebrantables». Sin embargo, Mitchell tuvo que dedicar gran parte de su agenda a distender el ambiente creado tras el discurso de Barack Obama en Egipto, en el que le exigió a Israel el fin de los asentamientos en Cisjordania y abogó por la creación de un Estado Palestino. La prensa local interpretó el mensaje del mandatario como la nueva fórmula de Washington para conquistar al mundo árabe mediante la confrontación con Israel.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario