4 de febrero 2010 - 00:00

Un gesto para distender la disputa nuclear

Teherán - No se trata de un avance en la controversia por el programa nuclear iraní. Como mucho es un paso. Pero no obstante, este paso podría dar un respiro. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, anunció que Irán acepta el plan de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), según el cual el uranio pobremente enriquecido (al 3,5%) será transformado hasta un 20% en Francia y Rusia para emplearlo como combustible nuclear de un reactor. Hasta la fecha, Teherán se había negado a ese intercambio.

«Si este compromiso puede conducir a un avance o no depende de si se ve el vaso medio lleno o medio vacío», comenta un experto nuclear en Teherán. En concreto, añade, se trata sólo de un reactor con fines científicos. Sin embargo, el tema principal en la disputa nuclear sigue siendo el cese del enriquecimiento de uranio, a lo que Teherán se niega rotundamente.

Desde el punto de vista político, el hecho de que Irán ceda podría allanar el camino tanto para conversaciones técnicas con la AIEA y nuevas inspecciones de las instalaciones nucleares iraníes, como también para conversaciones con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania (el grupo 5+1).

«Como un agravamiento de la polémica nuclear podría conducir a un enfrentamiento militar en un foco de crisis como es el golfo Pérsico, cualquier compromiso es bienvenido por parte de Irán», dijo un diplomático extranjero en Teherán.

En esta situación, la intención de Estados Unidos de instalar un escudo antimisiles contra posibles ataques iraníes en cuatro países del Golfo ya causó alarma en la región. «En caso de que el compromiso iraní conduzca a más negociaciones, entonces al menos no se querrá disparar», agregó el diplomático.

Irán ha insistido en que el intercambio se realice en tres fases (tres canjes de 400 toneladas de uranio pobremente enriquecido a cambio de uranio enriquecido en un porcentaje mayor) y en suelo iraní. Hasta la fecha, lo han rechazado tanto el AIEA como las potencias mundiales, que ya han amenazado con más sanciones.

«Vimos que las tres fases son difíciles de aplicar desde el punto de vista técnico», dijo Ahmadineyad ahora. La idea del intercambio de uranio provino inicialmente de él mismo, pero luego hubo críticas en el Parlamento por si Occidente no respetaba el acuerdo. «Hicimos un trato e irá bien. Queremos una colaboración constructiva y, además, en cualquier momento podemos producir uranio pobremente enriquecido en Irán».

Pese a toda la retórica, ni Irán ni Ajmadineyad quieren sanciones nuevas. «Ahmadineyad no quiere un aislamiento internacional, ya que quiere ser parte activa de la política mundial», considera un analista en Teherán.

Algunos observadores apuntan que la nueva flexibilidad del presidente iraní, reacio a compromisos, podría también deberse a una razón práctica: el papel de Rusia.

Moscú, que por interés propio siempre estuvo en contra de las sanciones, anunció el mes pasado que su paciencia también tiene un límite. Además, el viaje previsto del negociador jefe iraní en asuntos nucleares, Said Yalili, a Moscú fue cancelado poco antes de la cita sin que se explicaran las razones.

«Los rusos tienen ahora la carta de Busher, que pueden utilizar en cualquier momento», dijo un periodista iraní. Los diputados iraníes sostienen incluso que Rusia chantajea a Irán con la central nuclear conjunta de Busher, en el sur de Irán: si no hay compromiso, no hay Busher.

La central nuclear debería haber estado lista hace ya diez años pero los rusos han ido retrasándose alegando siempre razones técnicas que para Irán son excusas políticas que reflejan la arbitrariedad de Occidente.

Agencia DPA

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