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Un Gobierno golpeado y un fantasma: recesión
El Palacio del Planalto hizo saber en las últimas semanas que habrá una reforma integral del gabinete a comienzos de 2012 cuando se daba como cierto que el controvertido Lupi saldría de su cargo.
Si bien la salida de Lupi estaba prevista para enero próximo, junto con la renovación del gabinete, el domingo Rousseff decidió sacarlo cediendo a las presiones de la oposición y a las denuncias de la prensa.
La gota que colmó la paciencia presidencial y agravó el descontento de los adversarios del Gobierno fueron las noticias publicadas la semana pasada en que Lupi fue acusado de recibir, entre 2000 y 2005, salarios del Congreso nacional y la Cámara municipal de Río de Janeiro.
Hay quienes se preguntan por qué la presidenta, con fama de no dejarse llevar por delante, anticipó el adiós a Lupi, cuando restaban poco más de 30 días para la renovación integral del equipo de colaboradores.
Una respuesta plausible es que la jefa de Estado busca descomprimir el ambiente político para que el Gobierno sume esfuerzos a fin de evitar, como sea, que la crisis desembarque en Brasil, cuya economía robusta parece más vulnerable de lo que se suponía tiempo atrás.
El dato que siembra una cierta alarma en el Gobierno viene del Banco Central, que prevé un repliegue del 0,3 por ciento del Producto Bruto Interno en el tercer trimestre.
Y como si eso no bastara, ayer fueron publicadas en los diarios Valor Económico y Folha previsiones de algunos bancos privados, que no descartan otra caída del PBI en el cuarto trimestre.
Esto, a pesar de que el ministro de Hacienda, Guido Mantega, acaso anticipándose a los datos poco satisfactorios del PBI que serán divulgados, anunció la semana pasada la reducción del Impuesto a la Producción Industrial aplicado a cocinas y heladeras.
«No quiero exagerar, pero no se puede descartar totalmente el riesgo de una recesión técnica», opinó Marcelo Carvalho, del banco BNP Pariba.
Dado que «la economía termina 2011 más flaca de como lo comenzó, empezará deprimida en 2012 y esto empuja hacia abajo la media del año que viene», añadió Carvalho.
Fernanda Consorte, del Banco Santander, consideró que el efecto de las medidas oficiales para estimular la demanda, especialmente del público más pobre, es «limitado» y estimó improbable que redunde en un recalentamiento global de la economía.
Premura
En suma, a pesar de que Dilma Rousseff compare, como lo hizo ayer en su programa de radio, la situación brasileña con la de la Unión Europea y Estados Unidos, y concluya que el gigante sudamericano está bastante mejor, lo que se observa es la premura del Palacio del Planalto en alejarse de la crisis.
En 2012 se realizarán elecciones en 5.600 municipios, entre ellos las grandes metrópolis como San Pablo y Río de Janeiro, en las que Rousseff enfrentará su primer test tras la victoria de 2010.
La presidenta posiblemente apuesta a que ese año clave Brasil retome niveles de actividad razonables -del 5% según Mantega- y así conquistar la simpatía de los electores hacia los candidatos oficialistas. También será necesario que la administración supere esta fase de sucesivas renuncias, que ya suman siete en sólo seis meses, y presente un equipo de trabajo consolidado para poner el pecho a los embates de la crisis, que tal vez continúen, y de la oposición, que seguramente ocurrirán.
Agencia ANSA


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