29 de julio 2015 - 00:00

Un gran regreso

 Hielo, descanso, kinesiología y masajes. Así fue el pospartido de Gonzalo Camacho, el wing de Los Pumas que volvió a jugar al rugby después de estar 22 meses fuera de la cancha luchando contra distintas lesiones. Se lastimó contra los All Blacks en 2013, iniciando una racha de lesiones y operaciones que no le dejaron hacer lo que más le gusta: jugar al rugby.

Pero Camacho, como hizo toda su vida deportiva -primero en el Buenos Aires Cricket & Rugby Club, luego en el Harlequins pasando por el Exeter Chiefs y recayendo en Leicester Tigers, uno de los principales clubes europeos-, nunca dejó de ponerle garra a su recuperación.

Debido a aquella primera lesión durante el Rugby Championship de 2013 nunca jugó para los Tigers. Su esfuerzo en la recuperación y su incansable trajín en otras áreas del club, además de la esperanza de que su primer lesión -en el hombro- se recuperara a tiempo hizo que le extendieran el contrato a un segundo año.

Pero tuvo que esperar 22 meses para regresar sin poder vestirse aún con los colores de su nuevo club; entendiblemente se condicionó una nueva renovación a su estado físico. Por eso, y por tantas otras razones, que su regreso a una cancha haya sido con ese nivel individual llenó al jugador, su familia y amigos de enorme alegría. Quedó también demostrado que por su nivel de entrega es uno de los jugadores favoritos del equipo argentino.

"Quedamos que primero iba a jugar y después veríamos", contó Camacho a Ámbito Financiero sobre su futuro en el rugby profesional. "Habrán visto el partido así que espero estén contentos". Varios de sus compañeros en el club inglés usaron las redes sociales para saludarlo y felicitarlo por el regreso.

"Por suerte, mucha gente se comunicó conmigo y está bueno saber que se alegran con que haya vuelto a jugar. Mi mujer, mi familia, mis amigos me acompañaron a lo largo de todo el proceso. Compañeros de Los Pumas también, siempre preocupándose por cómo estaba".

Su vuelta fue pura adrenalina y emoción. Contrariamente, el sábado Los Pumas se mostraron chatos y faltos de ideas. Fallaron varias cosas del plan de juego; por errores propios y por permitirle a Australia jugar con cierta comodidad, se entró en una espiral descendiente que terminó con un contundente 34 a 9.

Camacho jugó casi una hora. Si bien no estaba previsto el cambio, la falta de actividad hizo que una de sus piernas comenzara a contracturarse. El cuerpo médico, muy atento a estas cosas, sugirió el reemplazo. Más allá de eso, "me sentí bien. Por supuesto me falta ritmo. Me gustaría seguir jugando cada vez más minutos y acostumbrarme rápido".

La noche del sábado, tras las múltiples felicitaciones, terminó con el wing recuperándose con baños de hielo hasta las 4 de la mañana. Luego ya de regreso en Buenos Aires trabajó con dos distintos fisioterapeutas en movilidad y masajes. "No hay que darle descanso al cuerpo ahora que está en actividad".

El objetivo lo tiene claro. "Vamos de a poco. Hay que estar bien para seguir entrenando, veremos cómo sigue la recuperación".

Con la vuelta de Camacho ganan Los Pumas. Es un referente en el juego. Contagia pasión y locura, algo de lo que faltó en Mendoza.

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