Este economista que representa como senador al poco poblado y amazónico estado de Roraima desde hace más de veinte años ha sido el vocero del Gobierno en el Senado en tres diferentes gestiones: Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y su sucesora, la suspendida mandataria Dilma Rousseff. Y no tuvo ningún problema para saltar de partido en partido y permanecer en el Gobierno cuando Lula sucedió a Cardoso, de quien era el mayor opositor, ni cuando Temer sucedió a Rousseff tras la decisión del Senado de abrir un juicio político destituyente a la ahora presidenta suspendida.
Pese a que pasó por diferentes partidos de distintas gamas ideológicas se lo considera uno de los más principales representantes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza política del país y de la que es Temer, el actual presidente en ejercicio.
El PMDB, una fuerza de centroderecha que se caracteriza por su ambición por cargos y recursos públicos y por el clientelismo, ha permanecido aliada al poder de turno desde el fin de la última dictadura militar (1964-1985), como Jucá. Y en todos los Gobiernos por los que pasó ha sido salpicado por escándalos de corrupción, pero hasta ahora no fue condenado por nada y la mayoría de los casos fueron archivados. El nuevo escándalo, sin embargo, lo obligó a licenciarse.
Así como otros ministros de Temer, el senador de Roraima es citado como uno de los políticos que se benefició de los desvíos millonarios en la petrolera estatal. La Fiscalía, sin embargo, aún no le abrió un proceso ni por este caso ni por otros dos escándalos en que su nombre también fue citado.
Jucá fue acusado de beneficiarse de una red que ofrecía sobornos a cambio de la aprobación de decretos de interés de los fabricantes de automotores y de otra que remuneró a políticos que intercedieron en contratos para la construcción de la central nuclear de Angra 3.
Desde su actuación como presidente de la Fundación Nacional del Indio (Funai), en 1986, colecciona acusaciones de corrupción. En la época fue acusado de recibir sobornos por permitir la explotación de madera en reservas indígenas.
En el Gobierno de Fernando Collor fue acusado de desviar recursos destinados a proyectos sociales en Roraima; en el de Cardoso fue acusado de compra de votos y de recibir donaciones ilegales de constructoras; y en el de Lula, de quien fue ministro de Previsión Social, también tuvo que separarse del cargo tras haber sido acusado de ofrecer una hacienda inexistente como garantía de un préstamo con un banco público. En 2010 fue un férreo opositor del Proyecto Ficha Limpia, una iniciativa que inhabilita electoralmente a políticos condenados por cualquier crimen.
Jucá nació y se educó en Recife, la capital del estado de Pernambuco, en donde inició carrera política en 1979 como jefe de Gabinete de la Secretaría Regional de Educación, pero su vida como legislador está vinculada a Roraima. Jucá fue uno de los primeros dirigentes del PMDB en defender el desembarque de ese partido de la alianza que apoyaba a Rousseff y terminó siendo uno de los principales impulsores del proceso para apartarla del poder.
| Agencia EFE |


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