El desafío del nuevo Ejecutivo catalán va a tomar a España con un Gobierno en funciones y con el Congreso de los Diputados más fragmentado de la historia reciente, tras la entrada de dos nuevos partidos: Podemos y Ciudadanos.
Los planes de los independentistas pasan por formar un Gobierno de concentración para convertir a Cataluña en un Estado independiente en un plazo de 18 meses. Según aprobó el Parlamento catalán el 9 de noviembre, en un plazo de 30 días tendrían que aprobarse las primeras leyes para hacerlo posible.
El Gobierno español impugnó entonces la iniciativa secesionista ante el Tribunal Constitucional, que la suspendió en tiempo récord. Rajoy responderá en las próximas semanas al desafío catalán, a pesar de su condición interina.
El jefe del Ejecutivo en funciones puede dirigirse al Constitucional para que suspendan a quienes den pasos en la vía secesionista o suspender la autonomía en Cataluña hasta devolver la situación a la legalidad.
El paso atrás dado el sábado por Artur Mas, el hombre que impulsó el proceso secesionista catalán, para facilitar el camino hacia independencia en la región del noreste de España activó en las últimas horas a las principales fuerzas políticas del país, que desde los comicios negocian posibles alianzas.
El Ejecutivo de Rajoy expresó ya el sábado la necesidad de que el próximo Gobierno español cuente "con una amplia base parlamentaria para defender con solvencia y eficacia el derecho de los españoles frente al desafío independentista".
Su formación, el Partido Popular (PP), insistió ayer en una gran coalición a la alemana con su tradicional adversario, el Partido Socialista (PSOE), y con el emergente Ciudadanos.
"Le decimos al PSOE que España necesita más unidad que nunca. Que es necesario que los partidos constitucionalistas estemos más unidos que nunca", dijo el vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maíllo.
La investidura del independentista Carles Puigdemont como nuevo presidente del Gobierno de Cataluña, en relevo de Mas, evita unos nuevos comicios catalanes que habrían dado margen para negociar un Ejecutivo en España. El giro dado en la región española, a última hora e inesperado, cambia las cosas.
"Es muy probable que los independentistas pretendan aprovecharse de la situación de interinidad de Rajoy, lo que supone otra poderosa razón para un entendimiento entre el PP, PSOE y Ciudadanos, que tienen la obligación de estar a la altura del reto", expresó en su editorial ayer el diario español El Mundo.
Algunos analistas consideran que el acuerdo en Cataluña, alcanzado entre las dos formaciones independentistas del Parlamento regional -Junts pel Sí y la CUP-, es "un regalo para Rajoy y para los defensores de la gran coalición".
Las miradas están ahora puestas en el PSOE, que rechazó apoyar al Gobierno de Rajoy. Su líder, Pedro Sánchez, pretende buscar un pacto de izquierda en caso de que el jefe del Ejecutivo en funciones no logre formar Gobierno.
Ayer, los socialistas brindaron su apoyo al Gobierno español y, aunque insistieron en su propuesta de una reforma federal de la Constitución, aclararon que no aceptarán "planteamientos rupturistas ni que se separe a Cataluña de España".
Artur Mas dijo ayer que a Cataluña no le "conviene" otro Ejecutivo del PP en España ni "una coalición de Rajoy con Ciudadanos", partido que en los últimos años se convirtió en el azote del independentismo en Cataluña y que recientemente dio el saltó a la escena nacional.
"Aunque no confiemos en los otros, sabemos en carne propia que un Ejecutivo así provoca unas tensiones brutales que no permiten ni el diálogo, ni la negociación, ni el acuerdo", dijo Mas.
| Agencia DPA |


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