15 de octubre 2009 - 00:00

Un intendente, rehén de reclamo por salarios

Santa Cruz - Crece la tensión por el paro salarial por tiempo indeterminado que llevan adelante desde el 30 de setiembre los trabajadores municipales de Río Gallegos, quienes virtualmente mantuvieron secuestrado en el edificio comunal en la noche del martes al intendente radical Héctor Roquel, a un diputado y a un grupo de concejales.

No es, en rigor, el único foco de protesta municipal, ya que las medidas de fuerza se replican en numerosas intendencias del país, de la mano de la asfixia de cuentas que también aqueja a los caciques locales.

Por caso, el sindicato que agrupa a los empleados de la ciudad de Córdoba disparará un paro de 38 horas la semana próxima, en reclamo de un incremento del 13 por ciento.

En sintonía, en Catamarca, los trabajadores desplegaron en las últimas horas una huelga de 24 horas y en territorio bonaerense, la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires llevará adelante una movilización hacia la Casa de Gobierno, en La Platas, el próximo 21 de octubre.

En todos los casos, los obstáculos que enfrentan los intendentes para conceder nuevas recomposiciones de sueldo se dan en sintonía con la desaceleración de los ingresos en las arcas de las provincias, que repercute negativamente en la coparticipación a los municipios.

En el caso de Río Gallegos, los funcionarios mantenían un encuentro en el palacio comunal para analizar una contrapropuesta de suba salarial ofrecida por el gremio cuando el edificio fue rodeado por un nutrido lote de manifestantes, quienes montaron piquetes y quemaron cubiertas, e incluso arrojaron piedras cuando algunos de los dirigentes intentaron salir del edificio.

Finalmente, los municipales abandonaron el lugar a las 3 de ayer, por lo que recién a esa hora Roquel, el diputado y los concejales pudieron dejar el edificio.

Frente a este delicado escenario, el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM), Pedro Mansilla, pidió la mediación del obispo Juan Carlos Romanín.

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